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La reciente temporada de Fauda se ha convertido en un proyecto especialmente significativo para Avi Issacharoff, uno de los creadores de la producción israelí. La nueva entrega, marcada por los acontecimientos del 7 de octubre de 2023 y sus consecuencias, ha conseguido además una recepción internacional que sorprendió al propio guionista, particularmente por su desempeño en algunos países de Medio Oriente.
En declaraciones a la emisora pública israelí Kan, Issacharoff reconoció que existían dudas sobre la respuesta que tendría la temporada debido al contexto político internacional y a la manera en que Israel ha sido percibido durante los últimos años. Sin embargo, pocos días después de su llegada a Netflix, la serie registró una importante audiencia en distintos mercados y llegó a ocupar posiciones destacadas en países como Líbano, de acuerdo con los registros de FlixPatrol.
“Esperábamos que la temporada tuviera éxito, pero también había cierto escepticismo debido al 7 de octubre y al hecho de que la opinión pública mundial es antiisraelí (lo que es quedarse corto en la descripción del año)”, comentó.
La historia fue replanteada por Issacharoff y Lior Raz después de los ataques del 7 de octubre. Dos capítulos se concentran directamente en aquellos acontecimientos, mientras que el resto explora las repercusiones que dejaron tanto en los personajes como en el escenario presentado por la serie.

El interés también se reflejó en redes sociales, donde algunos espectadores señalaron que Fauda les permitió conocer una perspectiva de lo ocurrido en Israel durante aquella jornada. Para Issacharoff, ese alcance representa una consecuencia inesperada de un proyecto que, según explicó, nació principalmente de la necesidad personal de contar una historia que los creadores consideraban imposible de ignorar.
“No nos propusimos servir como una herramienta de diplomacia para el Estado de Israel. Vinimos como israelíes a contar una historia que ardía dentro de nosotros. Nos dimos cuenta de que no podíamos depender de los organismos gubernamentales (que habían dejado de funcionar el 7 y 8 de octubre) porque simplemente tampoco están funcionando ahora. No les interesa”, aseguró Issacharoff.
El periodista y guionista, quien anteriormente trabajó como analista de Medio Oriente para The Times of Israel, sostuvo que la producción no fue concebida como una herramienta oficial de diplomacia pública. Aun así, considera que una serie con alcance global puede generar conversaciones y acercar a espectadores de otros lugares a acontecimientos que quizá desconocían.
Después de más de dos décadas dedicadas al periodismo y la escritura, Issacharoff calificó esta temporada como el trabajo más importante de su trayectoria. En su opinión, el verdadero impacto de la producción radica en la posibilidad de que la historia llegue a personas de distintas partes del mundo y provoque una reacción emocional en quienes la observan.