Arvit: 19:15
Shajarit: 9:00
Minja: 18:15
El presidente de Israel, Isaac Herzog, pronunció el 5 de octubre de 2026 un discurso durante la ceremonia estatal en memoria de los soldados caídos en la guerra de las Espadas de Hierro, celebrada en el Monte Herzl de Jerusalén.
“En esta dolorosa guerra, hemos perdido, para nuestra profunda tristeza, a muchos de los mejores de nuestros hijos e hijas. Debemos recordarlos para siempre y contar sus historias”, afirmó Herzog.
El presidente señaló que, durante los últimos tres años, las familias israelíes han enfrentado pérdidas, heridas y esperanzas frustradas, además de incertidumbre y una demanda persistente de respuestas. También recordó a los ciudadanos que debieron abandonar sus hogares y a las comunidades desplazadas de su vida cotidiana, en un contexto que obligó a todo el país a afrontar una realidad desconocida.

Sin embargo, destacó la fortaleza demostrada por la sociedad israelí. “Hemos visto a israelíes levantarse desde el dolor para ayudar a otros. Hemos visto a personas tender una mano y recibir otra a cambio. Hemos visto a quienes no preguntaron quién estaba frente a ellos, sino qué necesitaba”, expresó.
Herzog recordó que Israel atravesó “abismos inimaginables”, pero que también alcanzó “alturas inimaginables”. En ese contexto, mencionó el regreso de los rehenes: tanto quienes volvieron para reconstruir sus vidas como aquellos cuyos cuerpos fueron trasladados a Israel para recibir sepultura.
El presidente rindió homenaje a los soldados caídos, entre ellos jóvenes y adultos que habían formado familias, construido hogares y contribuido al desarrollo de sus comunidades. Subrayó que provenían de todos los sectores de la sociedad israelí, así como de distintas regiones, perspectivas, religiones, corrientes y formas de vida.
“Debemos recordar para siempre a los muchos que hemos perdido. Debemos contar sus historias”, afirmó.
En la parte final de su discurso, Herzog se refirió al contexto político del país, en medio de una campaña electoral, y llamó a prestar atención a las señales de división y a las fracturas internas.
“Por supuesto que tenemos derecho a discrepar, y es incluso nuestro deber debatir los asuntos importantes y las grandes preguntas. Pero debemos recordar que quien hoy discrepa con ustedes también vivirá aquí junto a ustedes mañana”, señaló.
El presidente concluyó destacando que los hijos de todos los sectores crecerán en el mismo país y que deberán protegerlo y construir juntos su futuro.