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El presidente de Israel, Isaac Herzog, afirmó que el respaldo de Donald Trump a Benjamín Netanyahu no influirá en su decisión sobre quién recibirá el encargo de formar el próximo gobierno. En una entrevista con el medio estadounidense MS NOW, sostuvo que ningún mandatario extranjero puede intervenir en sus atribuciones y que tomará la decisión con base en los resultados electorales y las posibilidades de cada candidato.
Herzog reconoció que podría enfrentar presiones, pero reiteró que el proceso corresponde a las instituciones israelíes. También expresó su respeto por Trump y subrayó que la democracia y las reglas de Israel serán determinantes. La decisión no dependerá del apoyo público que un líder extranjero manifieste hacia alguno de los aspirantes.
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Tras conocerse los resultados, Herzog consultará a los líderes de los partidos electos y encomendará la formación del gobierno al legislador que considere con mayores posibilidades de reunir una coalición. La persona designada no necesariamente será quien encabece al partido más votado: también se tomarán en cuenta las recomendaciones de los integrantes de la Knéset, el Parlamento israelí, y la capacidad de conseguir apoyos.
El candidato tendrá 28 días para formar una coalición, con la posibilidad de obtener una prórroga de hasta 14 días. Si no lo consigue, Herzog podrá encargar la tarea a otro legislador. Si ese segundo intento también fracasa, una mayoría de 61 diputados podrá solicitar que el presidente designe a un candidato específico, quien dispondrá de 21 días adicionales para intentar alcanzar un acuerdo.
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Las encuestas anticipan que ninguno de los bloques tendría asegurada una mayoría suficiente para gobernar sin negociar con otras fuerzas. Por esa razón, el resultado electoral podría dar paso a conversaciones complejas para sumar escaños y definir quién encabezará el próximo Ejecutivo. Herzog describió el panorama como delicado y abierto, sobre todo si la diferencia entre los bloques es reducida.
El presidente dijo que hará todo lo posible para evitar nuevas elecciones y mencionó la posibilidad de un gobierno de unidad entre el Likud y Yashar, los partidos de Netanyahu y de su principal rival, Gadi Eisenkot. Sin embargo, admitió que no sabe si ese acuerdo será viable. El papel de Herzog será designar a quien intente formar gobierno; el desenlace dependerá de las negociaciones y de los apoyos que cada aspirante consiga en la Knéset.
