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Isaac Herzog y Wang Yi se reunieron en Azerbaiyán para abordar los vínculos bilaterales y la situación en Medio Oriente, en una relación que combina intereses económicos con distintas posiciones políticas.
El presidente de Israel, Isaac Herzog, se reunió el 15 de octubre con el ministro de Relaciones Exteriores de China, Wang Yi, en el marco de la cumbre de la Conferencia sobre Interacción y Medidas de Fomento de la Confianza en Asia (CICA), celebrada en Bakú, Azerbaiyán.
De acuerdo con la Presidencia israelí, el encuentro estuvo dedicado a las relaciones entre ambos países y a la situación en Medio Oriente. Herzog destacó la importancia de los vínculos económicos, comerciales y culturales, y expuso las amenazas estratégicas que enfrenta Israel, particularmente las provenientes de Irán y de las organizaciones terroristas que respalda.
La conversación se inscribe en una relación construida durante más de tres décadas, en la que la cooperación ha avanzado sin eliminar las diferencias sobre los conflictos regionales.
Israel y la República Popular China establecieron relaciones diplomáticas el 24 de enero de 1992. Desde entonces, desarrollaron intercambios científicos, comerciales y culturales. En 2017 dieron un paso adicional al anunciar una asociación integral de innovación durante una visita del primer ministro Benjamin Netanyahu a Beijing.
Aquella iniciativa buscó ampliar la colaboración en agricultura, manejo y conservación del agua, energías limpias, servicios médicos y tecnología. También contempló laboratorios conjuntos, parques de innovación e intercambios entre especialistas: áreas en las que ambos gobiernos identificaron oportunidades para combinar sus capacidades.

La dimensión económica permite apreciar la magnitud del vínculo. Según el Ministerio de Relaciones Exteriores chino, el comercio bilateral alcanzó los 22,700 millones de dólares en 2024. A ello se suman acuerdos científicos y culturales, así como proyectos de cooperación en investigación y desarrollo.
La cooperación convive con posiciones distintas sobre la región. Mientras Israel coloca en primer plano las amenazas a su seguridad, China insiste en que la cuestión palestina ocupa un lugar central en el conflicto de Medio Oriente y defiende una solución de dos Estados.
Estas diferencias también estuvieron presentes alrededor de la reunión en Bakú. Según Reuters, que citó un comunicado de la Cancillería china, Wang pidió detener y revertir la expansión de los asentamientos israelíes en Cisjordania. Al día siguiente, la portavoz del ministerio, Mao Ning, reiteró la posición de Beijing a favor de la solución de dos Estados, la aplicación del acuerdo de alto el fuego en Gaza y el acceso humanitario.
Otro elemento relevante es la relación de China con Irán. Ambos países suscribieron en marzo de 2021 un documento de cooperación integral que incluye ámbitos económicos y culturales. Ese vínculo ayuda a comprender la importancia de que Herzog planteara directamente ante Wang las preocupaciones israelíes respecto de Teherán.
Los contactos diplomáticos, sin embargo, han continuado. En febrero de 2025, Wang se reunió con el canciller israelí Gideon Sa’ar en la Conferencia de Seguridad de Múnich. Según la versión oficial china, ambos expresaron su disposición a mantener la comunicación y avanzar en la cooperación, aun cuando la situación en Gaza ocupó una parte central de la conversación.
El encuentro de Bakú puede interpretarse como una continuidad de ese esfuerzo: preservar una relación de importancia económica y cultural, al tiempo que se exponen desacuerdos y preocupaciones de seguridad. Más que anunciar una nueva etapa, la reunión mostró la necesidad de mantener abiertos los canales de diálogo entre dos países cuyos intereses coinciden en algunos terrenos y divergen en otros.
Fotografía: Ma’ayan Toaf / Oficina de Prensa del Gobierno de Israel (GPO).