Arvit: 19:15
Shajarit: 9:00
Minja: 18:15
A GUT YOR a todos.
Con el permiso de los rabanim, queridos socios, socias y mitpalelim:
Rosh Hashaná es el único jag que dura dos días tanto en Israel como en la Golá. Originalmente era un solo día, como aparece mencionado en el Jumash; sin embargo, después de la destrucción del Segundo Bet Hamikdash, nuestros sabios lo extendieron a dos días. El Rebe de Spinka nos ofrece una explicación profunda sobre esta decisión:
“Todo judío vive simultáneamente en dos planos: uno como individuo y otro como miembro de una colectividad. Por eso, cada judío es juzgado en Rosh Hashaná de dos maneras: por la forma en que ha vivido como individuo y por la forma en que ha contribuido al pueblo judío y a su comunidad. Ésa es la razón de los dos días de Rosh Hashaná: cada uno con su propio enfoque espiritual”.
El principio de “Kol Israel arevim ze bazé”, que nos recuerda que cada judío es responsable por el otro, se expresa claramente en este doble juicio. Al iniciar nuestra experiencia de exilio, necesitábamos dos días de Rosh Hashaná para recordar que no basta con mirar hacia adentro y trabajar en nosotros mismos; también debemos mirar hacia los demás, fortalecer los lazos de hermandad y construir, juntos, el Klal Israel. Gracias a ese vínculo profundo hemos sobrevivido como pueblo.
Es con esa responsabilidad hacia el prójimo que nuestra Kehilá trabaja todos los días. Queremos que cada socio sienta el valor de pertenecer a La Kehile y aproveche plenamente todo lo que ofrecemos. Por eso, quiero agradecerles a todos ustedes que actualizaron sus datos y documentos: esa información nos permite brindarles un servicio más ágil, más amable y más certero. Les aseguramos, además, que sus datos están resguardados y cuidados con toda seriedad.
La Kehile se transforma junto con el mundo, pero sin apartarse de los pilares que la fundaron: Arevut, la responsabilidad mutua; Yahadut, la educación judía y los servicios a lo largo del ciclo de vida judío; Tzionut; y Tikún Olam.
Nuestro compromiso es con todos los socios. Por eso, hemos profesionalizado y ampliado nuestros apoyos sociales, haciéndolos más accesibles y buscando llegar a más personas y familias, de manera más puntual y más real, de acuerdo con las necesidades actuales. Al unir esfuerzos con otras instituciones de ayuda, logramos acompañar mejor a quienes más lo necesitan. Formamos parte y apoyamos a los comités intercomunitarios de ayuda, como Le Mazon, Yesod HaOlam, Hatzalá, OSE, Kadurim, Eishel, Bikur Jolim, Comité de Salud y CONEM —Conexión Emocional—, que integra a los comités dedicados a la salud emocional y canaliza a cada persona para que reciba la atención adecuada según sus necesidades. El trabajo conjunto con todas las comunidades nos hace más fuertes.
Nuestro Bet Hajaim de Constituyentes cumple 100 años. Con el deseo de honrar la memoria de quienes construyeron nuestra comunidad, desde hace unos meses hemos comenzado a recuperar este espacio: restaurando las matzeivot dañadas, limpiando y conservando sus pasillos, y embelleciendo sus jardines. Esto ha sido posible gracias a una generosa y maravillosa donación; sin embargo, el compromiso de mantenerlo digno y cuidado debe ser de todos. Los invitamos a contribuir pagando el mantenimiento anual de las matzeivot de sus familiares en las oficinas de La Kehile. Y si alguien desea aportar para aquellas matzeivot que ya no cuentan con familiares que las atiendan, será, sin duda, una gran mitzvá.
En los últimos meses creamos un nuevo Comité de Juventud en La Kehile: un comité dinámico, entusiasta, lleno de ideas y proyectos innovadores, dirigido a quienes consideramos el futuro de nuestra comunidad. Empezaron con mucha fuerza y ya tienen varios proyectos en desarrollo. Nuestro Comité Cultural, por su parte, se mantiene siempre activo, proponiendo y realizando eventos culturales y artísticos de gran calidad. Un ejemplo claro fue la celebración de Yom Haatzmaut el pasado abril, que fue verdaderamente extraordinaria. También seguimos cerca de nuestras escuelas, atentos a sus proyectos y apoyando cuando se requiere. Aprovecho este momento para agradecer a todos nuestros maestros, morim y directores por la labor tan valiosa que realizan con nuestros hijos.
Durante este último año hemos vivido varios cambios. En Ramat Shalom nos despedimos de nuestro querido jazán Yaki Lauer, y ahora damos la bienvenida al jazán Eli Eldad y a su familia, deseándoles que muy pronto se sientan como en casa. En un par de semanas recibiremos también al Rabino Omri Elon y a su familia, quienes se incorporan a nuestro equipo de rabinos; él estará a cargo de la escuela y del shul Yavne. El shul de Beit Izjak vuelve a tener minián todos los días y fines de semana, así como shiurim y diferentes clases a cargo del Rabino Eli Farber. El shul de Parral ofrece actividades extraordinarias cada semana, y los shuln de Álamos y Echegaray continúan con servicios sin falta.
Estamos viviendo momentos difíciles: Israel permanece en alerta constante, y los judíos en distintas partes del mundo enfrentan actos de antisemitismo que antes parecían impensables. Por eso, repito lo que dije el año pasado:
Hoy, más que nunca, Israel necesita nuestro apoyo incondicional. Vivamos con responsabilidad y tengamos presente que cada acción individual impacta en el conjunto. Nuestro comportamiento refleja a toda la comunidad. Seamos ejemplo de moral e integridad: ciudadanos ejemplares de México y socios comprometidos con nuestra Kehilá.
Para que nuestra vida comunitaria pueda continuar con seguridad y tranquilidad, debemos agradecer profundamente al equipo del CSC. Los voluntarios y profesionales de Bitajón entregan días, noches, fines de semana y hacen esfuerzos incansables para entrenarse, prepararse y coordinarse, con el objetivo de proteger nuestras actividades y nuestra continuidad comunitaria. A todos ellos, nuestro más sincero y profundo agradecimiento.
Pronto escucharemos la frase “Hayom harat olam”: “hoy fue concebido el mundo”. Cada Rosh Hashaná celebramos la creación del mundo tal como se describe en Bereshit. Sin embargo, existe también una tradición rabínica que enseña que en Rosh Hashaná no fue creado el mundo, sino el primer ser humano: Adam Harishón.
Ésta es la tensión que nos acompaña simbólicamente cada Rosh Hashaná, y probablemente cada día de nuestra vida: la tensión entre nuestra responsabilidad hacia el mundo y nuestra responsabilidad hacia nosotros mismos; entre el deseo de cambiar y mejorar la realidad que nos rodea, y la necesidad de transformarnos desde adentro.
Cada Rosh Hashaná asumimos el desafío de hacer Teshuvá: cambiar, reparar y mejorar; regresar a nuestro propósito original y transformarnos en la mejor versión que cada uno puede llegar a ser. Sólo a través de una profunda reparación personal podremos, con el tiempo, contribuir verdaderamente al Tikún Olam. Que estos dos días de Rosh Hashaná nos inspiren a emprender ese camino de mejora interior, y que nos ayuden a estar realmente presentes para el prójimo.
Deseo que Hashem escuche nuestras plegarias, acepte nuestro arrepentimiento y acompañe nuestros proyectos futuros. Que nos conceda un año lleno de bendiciones, de Hatzlajá, de salud, de riqueza espiritual y de paz.
Paz en México, en Am Israel, en nuestras comunidades y en nuestras familias.
A GUT YOR, A ZIZ YOR UN A GEZUNT YOR!
SHANÁ TOVÁ UMETUKÁ.