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Con una inversión gubernamental de 694 millones de shékels, la institución busca impulsar la investigación, atraer talento y ampliar las oportunidades para los habitantes de la Galilea.
La recuperación de una región también se construye en sus aulas y laboratorios. Con esa perspectiva, Tel Hai abrió su primer ciclo académico como universidad, un paso que busca convertir a Kiryat Shmona y su entorno en un polo de conocimiento, innovación y desarrollo para el norte de Israel.
El 20 de octubre, el primer ministro Benjamin Netanyahu participó en la ceremonia junto con el ministro de Educación, Yoav Kisch, y el ministro encargado de la reconstrucción del norte y el sur, Ze’ev Elkin. Durante la visita, se reunieron con autoridades universitarias, docentes y estudiantes para marcar el inicio de esta nueva etapa.
Según el comunicado de la Oficina del Primer Ministro, la transformación del Colegio Académico Tel Hai en la Universidad Kiryat Shmona–Tel Hai está acompañada por una inversión gubernamental de 694 millones de shékels. Los recursos están destinados a ampliar el campus y la infraestructura de investigación, incorporar profesores y reforzar los apoyos para estudiantes.
El proyecto adquiere especial relevancia en una zona cuya vida cotidiana y actividad económica se vieron profundamente alteradas por los ataques de Hezbolá y la evacuación de comunidades cercanas a la frontera con Líbano. En ese contexto, la universidad representa una oportunidad para atraer jóvenes y profesionales, generar empleos y ofrecer razones para establecer un proyecto de vida en la Galilea.
La propuesta incluye un sistema de becas que, de acuerdo con el anuncio gubernamental, contempla el financiamiento completo de estudios de ingeniería y de maestrías en ciencias con tesis. También busca estrechar la relación entre la institución, la ciudad y las comunidades de su entorno.
El fortalecimiento científico ya cuenta con apoyos adicionales. El 14 de octubre, la fundación Helmsley anunció una donación de tres millones de dólares para contribuir a la construcción de un edificio de laboratorios multidisciplinarios en el campus Roadburg. El espacio está previsto para albergar alrededor de veinte grupos de investigación en áreas como biotecnología, agricultura, sistemas alimentarios, ingeniería, nutrición y ciencias ambientales.
Estas disciplinas pueden vincular la actividad universitaria con necesidades concretas de la región: desarrollar tecnologías para el campo, mejorar la producción de alimentos y transformar la investigación en nuevas iniciativas empresariales.
Durante la ceremonia, Netanyahu calificó la apertura como un acontecimiento histórico para Kiryat Shmona y toda la Galilea. Señaló que la universidad forma parte de una política que busca fortalecer, de manera simultánea, la seguridad, la infraestructura, el empleo, la educación y los servicios de salud del norte.
Según el mismo comunicado, esa estrategia incluye un programa de protección y desarrollo regional por aproximadamente 6.800 millones de shékels, con medidas como el apoyo para reforzar viviendas, la instalación de 1.800 refugios móviles y la renovación de 500 refugios públicos. También contempla mejoras urbanas, industriales y de transporte.
El alcance de la nueva universidad se medirá en los próximos años: en los estudiantes que puedan formarse cerca de casa, los investigadores que elijan trabajar en la región y las oportunidades que surjan alrededor de sus campus. Para Kiryat Shmona, esta apertura coloca a la educación en el centro de una aspiración compartida: reconstruir una comunidad con posibilidades de crecer y mirar hacia adelante.