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Ambulancia de los Deseos México
Ricardo González, a quien le gustaba que le dijeran Ricky, tenía 15 años y atravesaba un momento muy difícil debido a un diagnóstico de cáncer. Su historia familiar también le había enseñado a luchar desde pequeño, tras la pérdida de su padre.
Después de recibir la noticia de que comenzaría a recibir cuidados paliativos, Ricky nos buscó para contarnos su sueño: conocer al equipo de Cruz Azul y a su jugador favorito, el Toro Fernández.
La Fundación Ambulancia de los Deseos, junto con el equipo de Cruz Azul, coordinó la gran sorpresa. Cuando Ricky recibió la noticia, no podía creerlo. Su mamá, Jael, nos comentó que, desde ese momento y hasta el martes 22 de septiembre, le puso aún más ganas, fe y voluntad para sentirse bien y disfrutar de ese gran día.
Ricky llegó en camilla a uno de los entrenamientos de Cruz Azul. En todo momento estuvo acompañado y atendido por un paramédico. A pesar de las circunstancias, sus ganas de disfrutar del encuentro nos conmovieron. Cuando se encontró frente a sus jugadores favoritos, las lágrimas hablaron por él.
Entre abrazos, sonrisas y una conversación muy especial, conoció a su ídolo, el Toro Fernández, quien lo recibió con enorme cariño, le obsequió su emblemática playera y le hizo una promesa: dedicarle un gol con un festejo muy especial. Ricky le pidió que formara una «R» con los dedos.
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Días después, el sábado 26 de septiembre, en un partido contra Toluca, la promesa se hizo realidad. El Toro Fernández anotó dos goles y celebró con la señal que Ricky le había pedido.
Hoy, con profundo dolor, compartimos que Ricky falleció. Su historia tocó el corazón de más de cuatro millones de personas y nos recordó algo esencial: agradecer a Hashem por la vida y por todo lo que tenemos.
Antes de partir, Ricky nos dejó un mensaje: que no dejemos de cumplir los deseos de otros niños. Ese llamado nos acompaña y nos compromete a continuar esta misión, Bezrat Hashem.
Su encuentro con Cruz Azul fue posible gracias a muchas personas que se unieron para hacer el bien sin esperar nada a cambio. Esto es Tikún Olam: reparar el mundo a través de actos de generosidad, solidaridad y amor.
Hoy hay una lista de 900 niños que esperan vivir un momento fuera de los hospitales. Tu donación puede ayudarnos a llegar a tiempo, organizar sus traslados y hacer realidad sus deseos.
Gracias a todos los que forman parte de esta misión y nos ayudan a hacer Tikún Olam juntos. Seguiremos adelante con el mensaje de Ricky en el corazón, porque hay deseos que no pueden esperar.
Que su recuerdo sea una bendición.