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El antisemitismo continúa representando una de las mayores amenazas para las comunidades judías fuera de Israel. Así lo revela el más reciente informe de la J7 Task Force, organización que reúne a las principales instituciones judías de siete países, el cual advierte que 2025 fue el año más mortífero para la Diáspora judía en más de 30 años.
De acuerdo con el estudio, durante el año pasado 20 judíos fueron asesinados en atentados antisemitas, la cifra más alta desde 1994, cuando el atentado contra la sede de la AMIA en Buenos Aires dejó 85 muertos, entre ellos 67 integrantes de la comunidad judía.
El informe documenta 23,000 incidentes antisemitas registrados en Argentina, Australia, Canadá, Francia, Alemania, Reino Unido y Estados Unidos, países que concentran más del 90% de la población judía que vive fuera de Israel.
Aunque el número total de incidentes representa una disminución cercana al 14% respecto a 2024, los especialistas advierten que el panorama sigue siendo alarmante. Comparado con 2022, antes del ataque terrorista de Hamás contra Israel del 7 de octubre de 2023, el antisemitismo ha aumentado 136%, mientras que los actos de violencia crecieron 97%.
Para la J7 Task Force, el problema ha dejado de ser un fenómeno coyuntural.
“El antisemitismo en nuestros siete países ya no es un incremento temporal; se ha convertido en nuestra nueva normalidad”, señala el informe.
La organización hizo un llamado a los gobiernos para que dejen de actuar únicamente después de los ataques y adopten políticas preventivas que incluyan mayores recursos para la seguridad de las comunidades judías, legislación más sólida y una supervisión más estricta de las plataformas digitales frente a los discursos de odio.
Entre los hechos más graves registrados durante 2025 destacan el asesinato de 15 personas durante una celebración de Janucá en Bondi Beach, Australia; el homicidio de dos fieles en la sinagoga Heaton Park de Manchester durante Yom Kipur; la muerte de dos personas en el Capital Jewish Museum de Washington, D.C., y el asesinato de un integrante de la comunidad judía en Boulder, Colorado.
Estos ataques reflejan una preocupante escalada de la violencia antisemita, que ya no se limita a agresiones verbales o actos de vandalismo, sino que ha derivado nuevamente en atentados con víctimas mortales.
Alemania registró 8,725 incidentes antisemitas, la cifra más alta entre los países analizados y un incremento del 215% en apenas cinco años.
El informe señala que el país presenta actualmente la mayor tasa de incidentes por habitante judío del mundo, impulsada tanto por grupos de extrema derecha como por sectores radicales de extrema izquierda. Además, los investigadores expresan preocupación por el creciente desconocimiento del Holocausto entre las generaciones más jóvenes.
En Estados Unidos se contabilizaron 6,274 incidentes, un promedio de 17 casos diarios. Aunque el número total disminuyó respecto a 2024, los ataques violentos aumentaron un 4%, alcanzando 203 agresiones físicas durante el año.
En Reino Unido se registraron 3,700 incidentes, mientras que Australia reportó 1,654, cifra que representa el mayor crecimiento porcentual de los últimos cinco años entre los países analizados.
Francia documentó 1,320 actos antisemitas, situación que, según el informe, ha llevado a numerosos judíos franceses a ocultar públicamente símbolos de su identidad y a cuestionar su permanencia en el país.
En Canadá se registraron 788 incidentes, pese a que la población judía representa menos del uno por ciento de la población nacional. Desde 2020, los delitos de odio contra judíos han aumentado 153%.
Por su parte, Argentina contabilizó 713 incidentes, de los cuales 62% ocurrieron en plataformas digitales, confirmando que el espacio virtual continúa siendo uno de los principales focos de propagación del antisemitismo.
El informe también analiza el caso de Irlanda, donde entre julio de 2025 y enero de 2026 se documentaron 143 incidentes contra una comunidad integrada por apenas 2,200 judíos. La J7 critica la ausencia de una estrategia gubernamental específica para proteger a esta minoría y advierte que la seguridad de sus instituciones depende, en gran medida, de los propios esfuerzos comunitarios.
Jonathan Greenblatt, director ejecutivo de la Liga Antidifamación (ADL) y uno de los impulsores de la J7 Task Force, afirmó que el antisemitismo es un fenómeno global que exige una respuesta coordinada.
“Ningún país puede combatir el antisemitismo por sí solo. Esta no es únicamente una crisis estadounidense; todos los países que integran la J7 siguen registrando niveles muy superiores a los existentes antes del 7 de octubre de 2023. El antisemitismo trasciende las fronteras y nuestra respuesta también debe hacerlo”.
El informe concluye con una advertencia contundente: el desafío ya no consiste únicamente en reaccionar frente a los ataques, sino en impedir que el odio siga consolidándose como parte de la vida cotidiana. Para las comunidades judías de la Diáspora, el objetivo es evitar que lo excepcional termine por convertirse en permanente.
La J7 Task Force concluye su informe con un llamado a los gobiernos para que adopten una estrategia integral contra el antisemitismo. La organización sostiene que no basta con incrementar los recursos destinados a la seguridad de las instituciones judías, sino que es indispensable perseguir con mayor firmeza a las redes extremistas, garantizar la protección de los derechos civiles en universidades y centros de trabajo, y aplicar de manera efectiva la Definición Operativa de Antisemitismo de la Alianza Internacional para el Recuerdo del Holocausto (IHRA).
Asimismo, el organismo exhorta a las empresas de redes sociales y a los desarrolladores de inteligencia artificial a revisar sus algoritmos para impedir la difusión de teorías conspirativas antijudías, la divulgación maliciosa de datos personales (doxxing) y la generación o amplificación de contenidos de odio.
Finalmente, el informe subraya la necesidad de replantear la enseñanza de la historia en las escuelas y de combatir con mayor eficacia la desinformación que circula en internet, especialmente en un contexto en el que el conocimiento sobre el Holocausto disminuye entre las nuevas generaciones.
La J7 Task Force Against Antisemitism es una coalición internacional creada en julio de 2023 por las principales organizaciones representativas de las comunidades judías de las siete mayores democracias con importantes poblaciones judías fuera de Israel.
La integran representantes de: