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El presidente del Estado de Israel, Isaac Herzog, inició el 9 de febrero de 2026 una visita oficial a Australia marcada por el duelo y la reafirmación de los valores democráticos, tras el brutal atentado terrorista ocurrido en diciembre pasado durante una celebración de Janucá en Bondi Beach, Sídney, que dejó quince víctimas mortales.
La visita, realizada por invitación de la gobernadora general Sam Mostyn, del primer ministro Anthony Albanese y de la comunidad judía australiana, tiene como ejes centrales expresar solidaridad con las familias afectadas, fortalecer los lazos entre ambos países y abordar el preocupante incremento del antisemitismo.
A pocas horas de su llegada, Herzog se dirigió directamente al sitio del ataque para encabezar una ceremonia de homenaje. Acompañado por su esposa Michal, por autoridades del estado de Nueva Gales del Sur y por líderes comunitarios, depositó una ofrenda floral y colocó dos piedras traídas desde Jerusalén.
“En la tradición judía colocamos piedras sobre las tumbas para representar la permanencia de la memoria y el vínculo inquebrantable entre los vivos y quienes hemos perdido”, expresó el mandatario. “Estas piedras quedarán aquí para siempre como recordatorio de que los lazos entre las personas de bien son más fuertes que el odio”.
El presidente recordó con especial dolor a las víctimas: “Quince almas inocentes fueron masacradas a sangre fría. La más joven, Mathilda, tenía solo diez años; el mayor, Alex Kleytman, sobreviviente del Holocausto, tenía 87. Fueron asesinados por ser judíos en un país que ama la libertad”.
Herzog subrayó que el ataque no fue solo contra la comunidad judía: “Fue un atentado contra todos los australianos y contra los valores que nuestras democracias atesoran: la vida humana, la libertad de culto, la tolerancia y el respeto”.
“El antisemitismo es un problema de toda Australia”
En su mensaje, el presidente advirtió que el odio que comienza contra los judíos nunca termina allí. “El antisemitismo en Australia no es un problema judío; es un problema australiano y global. El silencio frente al odio es complicidad”, afirmó, al tiempo que reconoció las medidas adoptadas por el gobierno local para enfrentar esta ola de violencia.
También destacó la reacción de la sociedad australiana tras el ataque: “Vimos lo mejor de la humanidad. Personas comunes se convirtieron en héroes, y el país entero se unió en duelo junto a la comunidad judía”.
Encuentro con la juventud en Moriah College
Al día siguiente, Herzog visitó el Moriah College de Sídney, donde dialogó con cientos de estudiantes judíos. En un encuentro abierto, abordó el clima de hostilidad que muchos jóvenes enfrentan en las calles y en las redes sociales.
“Levanten la cabeza y miren de frente. No tengan miedo. Somos orgullosos de nuestra identidad judía y sionista”, les dijo. Reconoció que Australia vive un fenómeno inédito de antisemitismo, pero llamó a responder con dignidad y cohesión comunitaria.
Sobre la relación bilateral, el presidente señaló que, aunque ha habido diferencias políticas recientes, su objetivo es “devolver a Israel al centro del consenso bipartidista australiano” y profundizar la cooperación entre ambos pueblos.
Herzog también elogió la contribución de la comunidad judía australiana al desarrollo de Israel: “Desde tan lejos llega un amor inmenso, fruto de un sistema educativo ejemplar que mantiene viva la conexión generación tras generación”.
La agenda del mandatario incluyó reuniones con el primer ministro Albanese, con la gobernadora general y con líderes de todo el espectro político. El objetivo, según expresó, es “fortalecer la alianza entre dos democracias que comparten valores y desafíos”.
La visita concluyó con un mensaje de esperanza: “Rezamos por las almas de las víctimas y por la recuperación de los heridos. Que Dios dé fortaleza a su pueblo y bendiga a nuestras naciones con paz”.