Arvit: 19:15
Shajarit: 9:00
Minja: 18:15
En una visita a la Embajada de Estados Unidos en Jerusalén, el presidente Isaac Herzog entregó al embajador Mike Huckabee una carta dirigida al presidente Donald J. Trump, en la que destacó el legado de libertad de la nación estadounidense, la profundidad histórica de la relación bilateral y el compromiso compartido con la democracia, la seguridad y la dignidad humana.
Jerusalén, 3 de julio de 2026. — En vísperas del histórico 250 aniversario de la Independencia de Estados Unidos, el presidente del Estado de Israel, Isaac Herzog, visitó la Embajada estadounidense en Jerusalén para entregar un mensaje de felicitación al presidente Donald J. Trump y al pueblo norteamericano.
La visita tuvo un fuerte contenido simbólico. Herzog acudió a la sede diplomática ubicada en Jerusalén, ciudad que Estados Unidos reconoció como capital de Israel durante la primera administración de Trump, y donde fue inaugurada la Embajada estadounidense tras esa histórica decisión.
“Estoy profundamente emocionado y feliz de estar aquí, en la Embajada de Estados Unidos en Jerusalén, capital del Estado de Israel, en esta embajada que fue establecida por el presidente Trump tras su histórico reconocimiento de Jerusalén como capital de Israel”, expresó Herzog al entregar la carta al embajador Mike Huckabee.
El presidente israelí felicitó “al presidente, al Congreso, al liderazgo y al pueblo de Estados Unidos” por los 250 años de independencia, y subrayó que la independencia estadounidense constituye “uno de los grandes momentos de la historia” por haber cambiado “el destino de la humanidad”.
En su carta dirigida al presidente Trump, fechada en Jerusalén el 1 de julio de 2026, Herzog describió la conmemoración del “Freedom 250” como una ocasión para honrar “el increíble triunfo del espíritu estadounidense”. Señaló que la historia de Estados Unidos ha inspirado a la humanidad entera y definió al país como “un faro de libertad” y “líder del mundo libre”.
Más allá del saludo protocolario, el mensaje de Herzog puso el acento en la relación especial entre Israel y Estados Unidos. “Este es también un momento para expresar nuestra más profunda gratitud por la alianza única e inquebrantable entre Estados Unidos de América e Israel”, escribió. Según Herzog, ambas naciones beben de “las mismas fuentes de la Biblia” y comparten valores fundamentales como la libertad, la democracia y la dignidad humana.
El presidente israelí también trazó un puente histórico entre la fundación de Estados Unidos y la presencia judía en ese país, al recordar la célebre carta de George Washington a la Congregación Hebrea de Newport en 1790. En ella, Washington expresó su deseo de que “los hijos del linaje de Abraham” pudieran vivir seguros, “cada uno bajo su vid y bajo su higuera”, sin que nadie los hiciera temer. La referencia permitió a Herzog subrayar que el vínculo entre el pueblo judío y la promesa estadounidense de libertad religiosa y convivencia civil se remonta a los orígenes mismos de la república norteamericana.
Herzog agradeció además al presidente Trump por su “firme compromiso con la seguridad de Israel” y afirmó que el pueblo israelí “nunca olvidará” sus esfuerzos para lograr el regreso de los rehenes. En ese mismo tono, expresó su deseo de que Trump continúe guiando a Medio Oriente y al mundo “hacia la paz y la seguridad”.
Desde Jerusalén, “capital eterna de Israel”, Herzog deseó al presidente estadounidense y al pueblo norteamericano fuerza, prosperidad y bendición, y concluyó con un mensaje de cercanía: “Feliz cumpleaños, América, y que Dios bendiga a los Estados Unidos de América”.
Al recibir al mandatario israelí en la Embajada, el embajador Mike Huckabee destacó que la celebración no pertenecía únicamente a los estadounidenses. “Este es un gran momento para todos los norteamericanos, pero no somos los únicos que celebramos el cumpleaños número 250 de Estados Unidos”, dijo. “Tenemos hoy un invitado muy especial en la Embajada de Estados Unidos: el presidente Isaac Herzog. Gracias, señor presidente. Nos sentimos honrados de tenerlo aquí y honrados de llamarlo amigo”.
La visita y la carta se inscriben en un momento de reafirmación diplomática entre Israel y Estados Unidos, dos países cuya relación estratégica se ha sostenido por décadas sobre intereses comunes, cooperación en seguridad, afinidad democrática y una profunda conexión histórica con el pueblo judío.