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Homenaje en memoria de Zeev Jabotinsky

Zeev Jabotinsky fue uno de los dirigentes más influyentes del movimiento sionista durante la primera mitad del siglo XX. Escritor, periodista, orador y fundador del sionismo revisionista, defendió la creación de una fuerza militar judía, la autodeterminación del pueblo judío y el establecimiento de un Estado soberano en la Tierra de Israel. Su pensamiento, particularmente la doctrina del “Muro de Hierro”, tuvo una profunda influencia en las corrientes políticas que posteriormente dieron origen al movimiento Herut y al partido Likud.

Durante la ceremonia estatal realizada en el Monte Herzl, en Jerusalén, el primer ministro Benjamín Netanyahu recordó la figura y el legado de Jabotinsky, y relacionó sus ideas sobre la defensa, la iniciativa política y la fortaleza nacional con la actual doctrina de seguridad de Israel.

Palabras del primer ministro Benjamín Netanyahu en la ceremonia estatal en memoria de Zeev Jabotinsky

A todos mis amigos y colegas que protegen y preservan el legado de Zeev Jabotinsky: les doy las gracias, y creo hacerlo también en nombre de los miembros de la familia Jabotinsky que hoy se encuentran aquí presentes.

Queridos amigos:

Desde hace generaciones existe un debate histórico en torno a una pregunta: ¿qué es más poderoso, la espada o la pluma? ¿Son la fuerza militar y las victorias en la guerra las que moldean al mundo, o es el poder de las palabras y de las ideas el que resulta más fuerte, influyente y eterno?

Para Jabotinsky, esta no era una cuestión dicotómica, una visión que únicamente reconoce extremos opuestos. No se trata de blanco o negro, sino de la combinación de ambos. Jabotinsky cambiaba naturalmente la pluma por la espada y la espada por la pluma. La espada protege a la nación y sus valores, mientras que la pluma otorga sentido y legado a nuestra existencia nacional.

Comienzo con esta reflexión porque en estos días se cumplen cien años de la conclusión de una de las obras fundamentales de Jabotinsky: Sansón.

No sé si todos ustedes lo saben, pero una película de Hollywood estuvo basada en este libro de Jabotinsky. El Sansón bíblico, uno de los grandes jueces de la época bíblica, combatió a los enemigos de Israel, incluso en Gaza. Sansón despedazó con sus propias manos a un león joven; él mismo era fuerte como un león.

Nosotros hicimos lo mismo durante el último año, por medio de las operaciones León Ascendente y León Rugiente, en las que asestamos duros golpes al régimen terrorista de Irán y a sus aliados.

El Sansón de Jabotinsky legó una instrucción a sus sucesores: “Acumulen hierro”. Nosotros también estamos decididos a acumular hierro, a reunir el armamento esencial necesario para defender a nuestro Estado y a avanzar hacia la independencia de nuestra producción nacional.

Junto con nuestro agradecimiento a nuestros aliados estadounidenses, que nos ayudan a armarnos, Israel debe establecer una infraestructura independiente para la producción de armas.

Quiero aclarar otro punto: no existe una correspondencia perfecta entre el Sansón bíblico y el Sansón de Jabotinsky. Él ejerció su libertad como escritor, pero, a pesar de las diferencias entre ambos personajes, el heroísmo continúa siendo el mensaje que los une.

Jabotinsky depositó grandes esperanzas en la juventud hebrea. Creía que establecería un ejército hebreo y que defendería con sacrificio la Tierra de Israel.

Creo que hoy podemos afirmar, después de tres años de la Guerra de la Redención, que esas esperanzas se están cumpliendo más allá de todas las expectativas.

Siguiendo los pasos de las guerras anteriores de Israel, la Guerra de la Redención reveló las extraordinarias fortalezas de nuestra joven generación.

En el Gobierno tomamos decisiones prudentes y valientes para actuar, paso a paso, contra quienes buscan destruirnos. Paralelamente, nuestros heroicos combatientes —soldados y comandantes, hombres y mujeres— actuaron con una inmensa audacia por tierra, aire y mar, con el objetivo de aplastar el eje del mal iraní, que intentó rodearnos con un anillo de terror.

En días recientes se produjo un cierre de círculo profundamente conmovedor, que se extiende desde la Biblia hasta Jabotinsky y desde Jabotinsky hasta los héroes de nuestro tiempo.

El escritor Tzur Ehrlich dedicó su nueva canción, Sansones, al fallecido Avraham Azoulay, del Cuerpo de Ingeniería, y a sus compañeros operadores de maquinaria pesada.

Avraham, uno de los pioneros que abrieron caminos en la Franja de Gaza, cayó en combate hace un año.

La canción habla de estos nuevos Sansones:

“Qué mano tienen y qué brazo
para despedazar el mal.
Grandes como una montaña embravecida,
sus músculos son los primeros en entrar al fuego”.

Distinguidos invitados:

Jabotinsky rechazaba la tendencia existente en ciertos sectores de nuestro pueblo a aferrarse a visiones del mundo pasajeras y de moda: territorialismo, cosmopolitismo, marxismo, comunismo y anarquismo.

Consideraba que, si se adoptaba una ideología terminada en “ismo”, esta debía servir a la causa nacional.

Por ello, Jabotinsky es identificado con el revisionismo: la revisión y modificación del rumbo político del movimiento sionista frente a la política antisionista del Gobierno del Mandato británico.

Mi difunto padre estudiaba en la Universidad Hebrea. Me contó que la primera vez que vio a Jabotinsky fue en una colina desde la que se divisaba Jerusalén, frente al Palacio del Alto Comisionado.

Allí residía el comisionado y Jabotinsky se encontraba afuera, frente a los soldados británicos.

Desafió al comisionado y dijo:

“Yo hablo libremente. Ustedes se marcharán de aquí. Todos se marcharán, porque esta es nuestra tierra”.

Mi padre quedó completamente cautivado. Fue testigo de aquel valor, de aquella enorme audacia y de aquel sentido de sacrificio, porque acciones como esa implicaban un elevado costo personal, como ustedes bien saben.

Ese fue su primer encuentro.

Años después se produjo otra reunión, cuando mi padre viajó a Londres y le explicó a Jabotinsky que, si quería hacer realidad su visión, debía cambiar de lugar.

El apoyo internacional al sionismo no se decidiría en Inglaterra, sino en Estados Unidos.

“No convencerá a los ingleses. Convenza a los estadounidenses y ellos obligarán a los ingleses”, le dijo mi padre.

Jabotinsky convocó a toda la delegación que lo acompañaba y afirmó:

“El joven tiene razón”.

Bueno, no era exactamente un joven: mi padre tenía entonces 29 años.

Recogieron sus pertenencias, viajaron a Estados Unidos y allí, como saben, Jabotinsky falleció poco tiempo después. Mi padre fue uno de quienes cargaron su féretro.

Pero Jabotinsky poseía una visión que contagiaba a todos los que seguían su camino.

En lugar del apaciguamiento y la contención, defendía la firmeza, la presión política y la defensa decidida de los intereses esenciales.

Nosotros también hemos realizado una revisión fundamental de nuestra doctrina de seguridad.

Dos días después del terrible ataque y la masacre del 7 de octubre, prometí que cambiaríamos el rostro de Medio Oriente.

Y, efectivamente, cambiamos las reglas del juego.

Ya no existe la contención de las amenazas. Ya no existen ejércitos terroristas en nuestras fronteras. Existen zonas de seguridad que hemos creado en el interior de los territorios de nuestros vecinos.

La zona de protección de las comunidades cercanas a Gaza se encuentra ahora dentro de Gaza. La zona de protección del norte de Israel se encuentra dentro del Líbano. La zona de protección del Golán se encuentra dentro de Siria.

Cambiamos la región, pero, antes que nada, nos cambiamos a nosotros mismos.

Rompimos la barrera del miedo que se apoderó del mundo durante 47 años, desde que Irán fue secuestrado por aquel grupo de fanáticos teológicos.

Nadie se atrevía a atacar a Irán en su propio territorio, excepto Saddam Hussein durante un breve periodo.

Pero nosotros nos atrevimos. Y de qué manera nos atrevimos.

Demostramos que no dudaremos en responder con una fuerza inmensa, en cualquier lugar y contra cualquiera que levante la mano contra nosotros.

Esta revisión, esta transformación del antiguo orden, también se refleja en nuestros esfuerzos por construir alianzas.

Gracias al constante fortalecimiento de nuestro poder, distintas naciones buscan acercarse a nosotros.

Es una cooperación que se fortalece detrás de las cámaras. Está ocurriendo, y no solamente en uno o dos países.

Esto también abre la puerta futura hacia la normalización y la paz.

Un aspecto complementario del revisionismo contemporáneo es —y utilizaré una palabra que podría sorprender a algunos de ustedes— el activismo contemporáneo.

El “activismo” es otro de los principios fundamentales que defendía Jabotinsky.

Con ello se refería a una política basada en tomar la iniciativa, asumir nuestro destino con nuestras propias manos, mantener una lucha sin concesiones contra las fuerzas hostiles e impulsar acciones que sirvieran a los objetivos nacionales.

La iniciativa israelí dio un enorme salto hacia adelante durante esta guerra.

Ajustamos cuentas con quienes buscan hacernos daño, desde Gaza hasta Yemen, desde el Líbano hasta Irán.

Actuamos con fuerza, tomamos la ofensiva y utilizamos diferentes estrategias contra el eje iraní, que durante años invirtió cientos de miles de millones de dólares con el propósito de desangrarnos.

Recuperamos a nuestros rehenes, hasta el último de ellos.

Destruimos una gran parte de las capacidades militares de Irán y de sus aliados.

Eliminamos el peligro inmediato de un Irán armado con armas nucleares.

Lo prometo una vez más: mientras yo sea primer ministro de Israel, Irán no obtendrá armas nucleares.

Uno de los pilares del enfoque activista de Jabotinsky es el principio del “Muro de Hierro”.

Sin embargo, el muro de hierro actual no es una estructura estática ni un sistema de defensa establecido en un solo lugar.

El muro es dinámico.

Se desplaza de un escenario a otro con nuestros pilotos, con las tripulaciones de nuestros barcos lanzamisiles y submarinos, y con nuestras fuerzas de infantería que maniobran sobre el terreno.

Pero también tiene componentes arraigados en la tierra.

Me refiero, por supuesto, a las zonas de seguridad que mantenemos y que continuaremos manteniendo mientras enfrentemos peligros provenientes de los países vecinos.

El muro de hierro es también un muro de vigilancia y determinación.

Seguimos manteniendo un alto nivel de alerta frente a cualquier peligro.

Quien busque una confrontación, encontrará una confrontación. Quien quiera una batalla, tendrá una batalla. Quien se equivoque al evaluar nuestra determinación pagará un precio muy elevado.

Les digo esto a los tiranos de Irán: no se equivoquen con nosotros.

Si somos atacados, responderemos con fuerza.

Pero no será una repetición de lo ocurrido. Será un acontecimiento completamente diferente y todavía más poderoso.

Jabotinsky, padre del sionismo militar, no era un militarista sediento de sangre.

Subrayó la necesidad del poder judío frente a las manadas de lobos que nos rodeaban, pero, al mismo tiempo, destacó la dimensión moral de nuestra lucha.

Hoy combatimos el fanatismo bárbaro que nos amenaza a nosotros y a todo el mundo libre.

La campaña es por la vida misma y, al mismo tiempo, por la libertad, la cultura y el progreso.

Este enfoque coincide con la postura que adoptó Jabotinsky frente a quienes provocaron las dos guerras mundiales.

Consideraba que el Imperio otomano, uno de los responsables de la Primera Guerra Mundial, era un régimen depredador destinado a desaparecer.

Cuando estalló la Segunda Guerra Mundial, Jabotinsky mantuvo su línea moral.

Defendió la creación de un ejército hebreo que combatiera junto a los Aliados contra la Alemania nazi, con el propósito de salvar a nuestro pueblo y, al mismo tiempo, salvar a la civilización y a la democracia.

Mi padre tuvo el privilegio de acompañar a Jabotinsky durante sus últimos días en Estados Unidos.

Posteriormente escribió:

“De la resistencia a la tiranía y de la defensa de la independencia surgió aquella concepción activista que constituyó la esencia de la doctrina de Jabotinsky y de la cual emanaron sus principales contribuciones al sionismo”.

Distinguidos invitados y amigos:

Jabotinsky, faro del sionismo, continúa proyectando su liderazgo y su espíritu sobre quienes construyen y defienden al Estado.

Israel es hoy más fuerte que nunca y estamos actuando para garantizar que sea todavía más fuerte en el futuro.

Aún tenemos por delante muchos y grandes desafíos.

Yo crecí con Jabotinsky.

Recuerdo a Eri Jabotinsky, hijo de Zeev, durante sus numerosas visitas a nuestra casa. Recuerdo a la querida familia Jabotinsky.

Leí sus escritos y sus palabras cuando era joven y continué leyéndolos posteriormente, como adulto.

Lo considero uno de los padres fundadores del sionismo, un hombre sin cuyas enseñanzas es dudoso que hoy estuviéramos aquí.

Que la memoria de Zeev Jabotinsky sea bendecida por las generaciones venideras.

 

Kehila Ashkenazi, A.C. Todos los derechos reservados.
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