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En el Monte Herzl, lugar donde Israel guarda la memoria de sus héroes nacionales y de sus soldados caídos, el primer ministro Benjamín Netanyahu encabezó la ceremonia estatal en recuerdo de los caídos de la Segunda Guerra del Líbano, a dos décadas de aquel conflicto que marcó profundamente a la sociedad israelí y redefinió la amenaza en la frontera norte.
Ante las familias de los soldados y civiles fallecidos en la guerra de 2006, Netanyahu pronunció un mensaje cargado de memoria, duelo y continuidad histórica. “Abrazo a cada familia en su dolor, desde lo más profundo de mi corazón”, expresó, al reconocer que la pérdida de un ser querido en combate no pertenece únicamente al pasado, sino que permanece como una herida abierta en la vida de cada familia.
Uno de los momentos más emotivos del discurso fue la referencia al mayor Roi Klein, recordado como uno de los héroes de la Segunda Guerra del Líbano. Klein murió durante la batalla de Bint Jbeil al cubrir con su cuerpo una granada para salvar la vida de sus soldados. Netanyahu evocó recientemente la imagen de su padre entregando la boina de Roi a su nieto, hijo del caído, quien se integró como combatiente a la Brigada Golani. Para el primer ministro, ese gesto simboliza la transmisión de una responsabilidad nacional de generación en generación.
El discurso no se limitó al recuerdo. Netanyahu trazó una línea directa entre la guerra de 2006 y la realidad actual en la frontera norte. Según afirmó, Líbano fue un campo de batalla intenso hace 20 años y continúa siendo una arena central debido al control que Hezbollah, respaldado por Irán, ejerce sobre amplias zonas del país. El mandatario sostuvo que la organización convirtió partes del territorio libanés en bases terroristas y eligió atacar a Israel sin considerar el precio que esa confrontación impone al propio Líbano.
En una de las frases más contundentes de su intervención, Netanyahu respondió a la vieja expresión de Hassan Nasrallah, quien en su momento calificó a Israel como una “telaraña”. “Israel no es débil como una telaraña; Israel es fuerte como redes de acero”, afirmó, al asegurar que Hezbollah ha recibido golpes que no imaginó.
El primer ministro también habló de Líbano con un tono personal. Recordó sus años de servicio militar en la unidad Sayeret Matkal y sus operaciones en territorio libanés. Describió al país como una tierra bella y trágica, atrapada por la presencia de grupos armados y por la influencia de poderes externos. “Un país hermoso y miserable”, dijo, al referirse a la forma en que primero Fatah y luego Irán y sus aliados convirtieron el territorio libanés en una plataforma de amenaza contra Israel.
Durante la ceremonia, Netanyahu reveló que un día antes visitó junto al ministro de Defensa a las fuerzas israelíes desplegadas en el sur del Líbano. Aseguró que estuvieron en el lugar desde donde Nasrallah pronunció su discurso tras la retirada israelí del año 2000. Desde ahí, mirando hacia Bint Jbeil, dijo haber pensado que quien habló entonces de “telarañas” terminó desintegrándose como una de ellas.
El mensaje central del discurso fue que Israel aprendió las lecciones de 2006. Netanyahu recordó que, durante la Segunda Guerra del Líbano, tanto los soldados en el frente como la población civil bajo fuego de cohetes demostraron resistencia. Sin embargo, señaló que el intenso debate público posterior a la guerra dejó una conclusión clara: en cualquier confrontación futura, el resultado debía ser contundente.
En ese marco, el primer ministro afirmó que Israel decidió actuar con iniciativa, sorpresa y fuerza frente a Hezbollah. Señaló que el país rompió la barrera del miedo, impidió una invasión de la Fuerza Radwan hacia el norte, golpeó la infraestructura militar de Hezbollah y eliminó a altos mandos de la organización, incluido Nasrallah. Todas estas afirmaciones fueron presentadas por Netanyahu como parte de una doctrina de seguridad que busca alejar la amenaza de las comunidades israelíes del norte.
Uno de los puntos más relevantes del discurso fue la referencia a la zona de seguridad creada por Israel en el sur del Líbano. Netanyahu sostuvo que Israel no aceptará una realidad en la que un ejército terrorista se encuentre junto a su frontera, con túneles, armamento e infraestructura listos para una infiltración. Por ello, aseguró que las fuerzas israelíes permanecerán en la franja defensiva dentro del sur libanés “todo el tiempo que sea necesario”.
El primer ministro también vinculó la acción militar con una dimensión diplomática. Destacó que, por primera vez en décadas, representantes israelíes sostuvieron negociaciones directas con representantes del gobierno libanés, con mediación de Estados Unidos, para avanzar hacia una solución militar y diplomática. Según Netanyahu, el reciente acuerdo de entendimientos representa un golpe estratégico para Hezbollah e Irán, al separar el frente libanés del frente iraní y reconocer el derecho de Israel a mantener una zona de seguridad hasta eliminar la amenaza.
Aunque advirtió que aún existen desafíos, campañas y obstáculos por delante, Netanyahu afirmó que se ha abierto una puerta hacia una realidad distinta en las relaciones entre Israel y Líbano. Incluso habló de un paso importante hacia el fin del conflicto y expresó la aspiración de alcanzar, eventualmente, un acuerdo de paz entre ambos países.
La ceremonia concluyó con un regreso al tono íntimo de la memoria. Netanyahu recordó a Keren Tendler, la primera mecánica aérea de combate de las Fuerzas de Defensa de Israel, quien cayó junto a sus compañeros en un helicóptero Yasur durante la Segunda Guerra del Líbano. Citó las palabras que ella escribió pocos días antes de morir: una oración por la protección de Israel, por la paz en sus alturas y por quienes luchan por el país.
Con esa evocación, el primer ministro cerró su mensaje prometiendo preservar el legado de los caídos y continuar defendiendo al Estado de Israel. En el Monte Herzl, la memoria de la Segunda Guerra del Líbano fue presentada no sólo como un homenaje al pasado, sino como una brújula para las decisiones de seguridad, diplomacia y supervivencia nacional que Israel enfrenta en el presente.