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-Los integrantes de la comisión independiente tienen antecedentes de sesgo contra Israel y los judíos
Israel rechaza rotundamente las conclusiones del informe de la comisión independiente de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) al ser un trabajo completamente parcial y no cumplir con los estándares mínimos de una investigación profesional.
Lamentablemente, el documento extiende una larga tendencia de sesgo en los organismos de la ONU contra Israel. A continuación, algunos ejemplos de la grave problemática que presenta:
El contexto de la guerra El informe parte de una falsa realidad donde “Israel inició la guerra”, omitiendo por completo el hecho central que motivó la operación en Gaza: un ataque sin precedentes perpetrado por una organización terrorista que declara abiertamente su intención de destruir a Israel y que, desde hace años, utiliza a la población civil como escudo humano.
El 7 de octubre de 2023, Hamás asesinó, violó y torturó a 1,200 personas, y secuestró a más de 240 cuyo destino fue Gaza. Así se construye una narrativa unilateral desconectada del contexto más amplio de los acontecimientos.
La comisión y sus integrantes La Comisión de Investigación fue creada con un mandato inédito, inexistente en cualquier otro órgano independiente: de alcance geográfico amplio, sin límite temporal y con libertad para investigar cualquier tema que considere relevante al conflicto. En lugar de un mecanismo puntual de indagación, se generó un órgano político permanente con un objetivo predefinido de acusar a Israel de genocidio sin relación con los hechos. Ninguna otra comisión de este tipo ha recibido un mandato semejante.
Sus tres miembros debían centrarse en las Leyes de la Guerra y la investigación penal, aunque ninguno posee formación profesional al respecto. En cambio, tienen antecedentes de sesgo contra Israel e incluso contra los judíos; Miloon Kothari expresó que “el lobby judío controla las redes sociales” y señaló que Israel no debería pertenecer a la ONU; Chris Sidoti fue activista en una organización palestina de derechos humanos; y Navi Pillay pidió imponer sanciones a Israel.
Metodología de trabajo En lugar de conducir un proceso de investigación abierto y alcanzar conclusiones basadas en los hallazgos, el informe fue estructurado desde el inicio para ajustarse al marco jurídico del genocidio; primero se presenta la definición, después se enumeran “actos básicos” y, finalmente, se concluye la “intención genocida”. La conclusión estaba predeterminada.
Los datos se apoyan en fuentes parciales, incluido el Ministerio de Salud en Gaza, controlado por Hamás, sin cuestionar su fiabilidad. Se seleccionaron cuidadosamente hallazgos que respaldaran la hipótesis, ignorando testimonios y datos que la refutaban. El umbral probatorio, “motivos razonables para concluir”, está muy por debajo del estándar penal requerido para acusaciones de genocidio, que exige demostrar la intención clara de destruir a un grupo étnico.
Omisión de la estrategia de Hamás de usar a la población como escudos humanos El informe habla del uso de la fuerza por parte de Israel como una política deliberada de atacar a civiles, y omite por completo que Hamás instala intencionalmente infraestructura militar en el corazón de áreas residenciales, escuelas y hospitales, y mantiene a rehenes en túneles bajo instalaciones civiles.
También ignora los esfuerzos de Israel para advertir a la población sobre operaciones contra el terrorismo, permitir evacuaciones y minimizar, en lo posible, el daño a quienes no participan en las hostilidades. Israel combate a una organización terrorista que emplea sistemáticamente a la población civil como escudo humano; este crimen de guerra no recibe mención alguna.
Conclusión Israel lleva a cabo una campaña necesaria contra Hamás para liberar a los secuestrados, desmantelar sus capacidades terroristas y poner fin a la amenaza que representa. Atribuir “intención de destruir” a una operación cuyo propósito es la autodefensa y la protección de la vida de la población israelí carece de fundamento.
Un informe de este tipo no protege los derechos humanos ni contribuye a la reconciliación; debilita la credibilidad de las instituciones de la ONU y sirve a la propaganda de Hamás.
Israel continuará cumpliendo con sus obligaciones conforme al derecho internacional, protegiendo a sus ciudadanos y trabajando para traer de regreso a los secuestrados.