Arvit: 19:15
Shajarit: 9:00
Minja: 18:15
Una operación conjunta entre el Mossad, el Shin Bet y agencias de inteligencia internacionales permitió desmantelar una red dirigida por el Ministerio de Inteligencia de Irán que buscaba introducir operativos extranjeros en Israel para perpetrar atentados contra altos funcionarios israelíes.
La Oficina del Primer Ministro de Israel, en nombre del Mossad, reveló por primera vez nuevos detalles sobre una compleja operación internacional que permitió frustrar un plan terrorista impulsado por el Ministerio de Inteligencia de Irán, cuyo objetivo era infiltrar una célula operativa en territorio israelí para atacar a figuras de alto nivel del Estado.
De acuerdo con la información difundida, el complot forma parte de la estrategia que desde hace varios años desarrollan el Ministerio de Inteligencia iraní y la Guardia Revolucionaria Islámica para extender su campaña de terrorismo contra objetivos israelíes y judíos en todo el mundo, una actividad que recientemente también se ha intensificado dentro del propio territorio israelí.
Las autoridades señalaron que el uso de sofisticadas capacidades antiterroristas por parte del Mossad y del Shin Bet, junto con una estrecha cooperación con organismos de inteligencia y seguridad de diversos países, ha permitido frustrar decenas de atentados organizados por Irán, salvar numerosas vidas y llevar ante la justicia a personas involucradas en actividades terroristas.
En ese contexto, durante los últimos dos años fueron descubiertos y neutralizados múltiples intentos iraníes de reclutar personas dentro de Israel para ejecutar misiones dirigidas por Teherán. Entre ellos destaca el reciente intento del Ministerio de Inteligencia iraní de introducir en Israel a ciudadanos extranjeros con la misión de atentar contra altos funcionarios israelíes.
Según la investigación, el régimen iraní opera mediante un sistema de intermediarios criminales que reclutan y dirigen a individuos ubicados en Israel o con capacidad para ingresar al país. Su primera misión consiste en reunir información de inteligencia sobre el objetivo y posteriormente ejecutar el ataque.
La cooperación entre el Mossad, el Shin Bet y diversos servicios de inteligencia internacionales permitió desmantelar toda la infraestructura utilizada por Irán para ocultar su participación y exponer a los funcionarios del Ministerio de Inteligencia que dirigían la operación.
Las investigaciones identificaron a Servet Ozkur, ciudadano francés conocido con el alias de “Philippe”, como el responsable de reclutar una célula integrada por ciudadanos extranjeros destinada a infiltrarse en Israel.
De acuerdo con las autoridades israelíes, “Philippe” fue captado por dos operadores criminales identificados como Baba Mahouzadeh Hajijafan (“Babak”) y Mehmet Nedim Yigit (“Nedim”), quienes actualmente residen en Irán bajo la protección del Ministerio de Inteligencia iraní.
Ambos mantienen vínculos con el conocido narcotraficante Naji Sharifi Zindashti, señalado desde hace años por colaborar con el régimen iraní en la ejecución de operaciones terroristas mediante estructuras del crimen organizado.
Como parte de su labor, “Philippe” viajó en varias ocasiones a Irán para reunirse con sus enlaces, recibir instrucciones y obtener pagos por las misiones encomendadas.
Las pesquisas internacionales también permitieron identificar a los funcionarios del Ministerio de Inteligencia iraní responsables de dirigir la operación: Asadollah Behzadokhsari, Vahid Masoumi, Mohammad Hosein Zoghi y Hamid Ghasemi.
Israel señaló que Behzadokhsari desempeñaba un papel central en la planificación de atentados contra objetivos israelíes y judíos y que murió durante la Operación León Rugiente (Operation Roaring Lion).
Por su parte, “Philippe” enfrentó severas consecuencias por su colaboración con el régimen iraní y fue expulsado de Francia.
Aunque la infraestructura criminal fue desmantelada, las autoridades advirtieron que Babak y Nedim continúan operando desde Irán en el reclutamiento y manejo de células terroristas, por lo que permanecen bajo estrecha vigilancia de diversos servicios de inteligencia internacionales.
El Mossad destacó que este caso vuelve a poner de manifiesto el modus operandi característico del régimen iraní, basado en el modelo de “proxy por proxy”, mediante el cual Teherán utiliza redes criminales y terceros intermediarios para ocultar su responsabilidad directa y reducir el costo político de sus operaciones.
Sin embargo, subrayó que las investigaciones internacionales demuestran una y otra vez que los errores cometidos por los operadores sobre el terreno terminan revelando la identidad de los responsables que coordinan las acciones desde Irán.
El Mossad y el Shin Bet reafirmaron que continuarán trabajando junto con sus socios internacionales para detectar y frustrar actividades de terrorismo y espionaje dirigidas contra intereses israelíes y judíos, tanto dentro de Israel como en el extranjero, así como para llevar ante la justicia a todos los involucrados en este tipo de operaciones.