Arvit: 19:15
Shajarit: 9:00
Minja: 18:15
El mes de Iyar es el mes que conecta entre los días de la festividad de Pésaj y la festividad de Shavuot.
En nuestra época moderna tuvimos el mérito de que se añadieran dos días festivos al calendario judío: el Día de la Independencia y el Día de la Liberación de Jerusalén.
Durante miles de años el pueblo judío vivió sin su patria — en el exilio, disperso entre las naciones. A lo largo de todos esos siglos, el pueblo de Israel sufrió persecuciones, pogromos y rechazo. Incluso en los períodos de buena convivencia, seguíamos siendo extranjeros en cada lugar al que llegábamos.
Después de la Shoá en Europa, al finalizar la Segunda Guerra Mundial, se otorgó a nuestro pueblo el derecho de regresar a su tierra y a su patria mediante la resolución de las Naciones Unidas de 1947, que reconoció el derecho del pueblo judío a establecer un Estado en su tierra.
Como consecuencia de esta decisión, el 14 de mayo de 1948, que correspondía al 5 de Iyar de 5708, David Ben-Gurión declaró la creación del Estado de Israel, al término del Mandato Británico, después de décadas de inmigración, construcción de instituciones nacionales y lucha diplomática. Inmediatamente después de la declaración estalló la Guerra de Independencia, al final de la cual se fijaron las líneas del armisticio de 1949.
Este día fue establecido como el Día Nacional de la Independencia del Estado, pero también como un día religioso y espiritual, basado en la comprensión de que el exilio no fue solo por razones políticas, sino también espirituales: “A causa de nuestros pecados fuimos exiliados de nuestra tierra y alejados de nuestro suelo…”
Por ello, en este día se establecieron oraciones especiales y acciones de agradecimiento al Creador por los milagros ocurridos durante la guerra, cuando nos enfrentábamos a siete ejércitos de países árabes que buscaban destruirnos, y aun siendo un pueblo joven y golpeado por el dolor, logramos resistirlos y, con la ayuda de Dios, vencer.
Con profundo respeto, aprecio y eterna gratitud hacia todos los caídos en las guerras de Israel, se determinó que el día anterior al Día de la Independencia se conmemore Yom HaZikarón, el Día del Recuerdo de los Soldados Caídos de las FDI, así como de los civiles y de todas las fuerzas de seguridad que entregaron sus vidas por la defensa del pueblo y de la tierra. En este día, toda la nación detiene su rutina y se une en memoria de ellos, agradeciendo sus actos heroicos y honrando su entrega infinita por todos nosotros.
Pero las luchas no terminaron con la guerra. El mundo árabe no aceptó la existencia del Estado judío y continuó viéndolo como un enemigo, una realidad que debía ser eliminada.
Así fue hasta 1967, cuando estalló nuevamente una guerra contra el pequeño Estado: la guerra conocida como la Guerra de los Seis Días. Esta guerra, que comenzó con un ataque sorpresa de los ejércitos árabes contra Israel, terminó con una gran victoria y con la liberación de la ciudad de Jerusalén, que hasta entonces estaba bajo el control del Reino de Jordania.
Por primera vez desde la destrucción del Segundo Templo, el pueblo de Israel regresó a Jerusalén después de miles de años de anhelo. Por ello, este día es considerado aún más grande que la creación del Estado, pues devolvió al pueblo judío su lugar más sagrado. Así se estableció un nuevo día festivo en el calendario: el Día de la Liberación de Jerusalén, el 28 de Iyar.
De este modo, el mes de Iyar se convirtió en el mes que anuncia el comienzo de la redención para el pueblo de Israel y para todo el mundo.