Arvit: 19:15
Shajarit: 9:00
Minja: 18:15
La Parashá Ekev nos enseña que las grandes bendiciones comienzan con los pequeños pasos que damos cada día. Moisés transmite al pueblo judío que observar y cumplir las Mitzvot no es únicamente seguir preceptos, sino construir una vida basada en la fe, los valores y la cercanía con Hashem. Como resultado de ese compromiso, el pueblo recibe bendiciones de prosperidad, bienestar y fortaleza espiritual.
Moshé también recuerda que el pueblo no debía temer a las naciones que habitaban la Tierra de Israel, pues Hashem sería su protector. Sin embargo, esa confianza debía ir acompañada de humildad y obediencia. Los 40 años en el desierto fueron una escuela de vida en la que el pueblo aprendió a depender de Hashem, a valorar incluso lo más sencillo como el Maná que recibían cada día y a comprender que las dificultades no eran un castigo, sino oportunidades para fortalecer la lealtad, el carácter y la confianza en Hashem.
Al recordar episodios como el del becerro de oro, Moisés invita al pueblo a reflexionar sobre sus errores y les recuerda que Hashem no busca la perfección, sino un corazón dispuesto a amarlo, reverenciarlo y servirlo mediante la observancia de las mitzvot. Cada acto de fidelidad, por pequeño que parezca, fortalece la relación con Hashem y contribuye al crecimiento espiritual.
La enseñanza de Ekev también tiene un mensaje vigente para nuestra vida. Cada uno de nosotros puede ejercer liderazgo, aun sin ocupar un cargo oficial. Nuestras acciones, nuestro ejemplo, una palabra de aliento o una pequeña Mitzvá pueden influir positivamente en quienes nos rodean. Los grandes cambios comienzan con pequeñas decisiones, y un liderazgo auténtico se construye paso a paso.
La vida nos presenta desafíos inevitables y es natural sentir temor ante los cambios. Sin embargo, Ekev nos recuerda que el crecimiento no ocurre de un día para otro. Comienza desde abajo, con paciencia, humildad y perseverancia. Aprender a valorar lo que tenemos, esforzarnos por mejorar cada día y reconocer que Hashem nos da la fuerza para avanzar nos prepara para alcanzar metas mayores.
Cada paso cuenta. Cada Mitzvá, cada acto de bondad, cada esfuerzo y cada decisión correcta dejan una huella. Así como el pueblo de Israel llegó a la tierra prometida después de un largo camino, también nosotros construimos nuestro futuro paso a paso, confiando en Hashem y recordando siempre que las mayores recompensas nacen de la constancia, la gratitud y la fidelidad a nuestros valores.
¡Shabat Shalom!