Arvit: 19:15
Shajarit: 9:00
Minja: 18:15
Parashá Behaalotejá 5786:
“El camino de todo gran comienzo”
La Parashá Behaalotejá puede verse como una guía para entender cómo se construyen los grandes proyectos y las grandes transformaciones de la vida.
Primero, Aarón enciende la Menorá. La luz simboliza la visión, el propósito y los valores. Antes de iniciar cualquier camino, debemos saber hacia dónde queremos dirigirnos.
Después, los levitas son consagrados para su servicio. La Torá nos enseña que una visión no es suficiente; es necesario preparar a las personas adecuadas y construir un equipo capaz de llevar esa visión a la práctica.
A continuación aparece el tema del Corbán Pésaj. Aquellos que no pudieron participar piden una oportunidad para hacerlo, y de ahí surge Pésaj Shení. La lección es que nadie debe sentirse excluido de una misión importante. Un proyecto sólido requiere compromiso, pertenencia e inclusión.
Más adelante se preparan las trompetas y el pueblo finalmente emprende su viaje desde el Sinaí. Solo después de contar con una visión clara, una organización adecuada y un compromiso compartido estuvieron listos para avanzar hacia su destino.
Sin embargo, una vez iniciado el camino, aparecen las quejas. El pueblo comienza a extrañar Egipto y a cuestionar las dificultades del viaje. Aquí la Torá revela una de las lecciones más importantes de la vida: comenzar es difícil, pero perseverar suele ser aún más difícil.
Muchas veces tenemos sueños, planes y entusiasmo al inicio, pero cuando aparecen los obstáculos, la incertidumbre o los sacrificios, surge la tentación de regresar a lo conocido. El pueblo de Israel nos muestra que todo crecimiento verdadero implica enfrentar momentos de duda sin perder de vista la meta.
Por ello, Behaalotejá nos enseña una secuencia extraordinaria:
Encender la luz encontrar una visión.
Preparar a las personas formar un equipo.
Crear pertenencia hacer que todos se sientan parte de la misión.
Emprender el viaje dar el primer paso.
Superar las dificultades mantener el rumbo cuando aparecen los desafíos.
La enseñanza final es que los grandes viajes de la vida no comienzan cuando damos el primer paso. Comienzan cuando encendemos una visión, reunimos a las personas correctas, construimos compromiso y tenemos la fortaleza para seguir adelante incluso cuando el camino se vuelve difícil. Esa es la esencia de Behaalotejá: no solo aprender a comenzar, sino aprender a continuar.
¡Shabat shalom!