Arvit: 19:15
Shajarit: 9:00
Minja: 18:15
La Comunidad Ashkenazí de México fue anfitriona de un emotivo acto intercomunitario que unió canciones, discursos y el latido de un pueblo.
Hay historias que no caben en los libros. Hay verdades que sólo puede decir una canción. El 78º aniversario de la Independencia del Estado de Israel convocó a la Comunidad Judía de México a celebrar y también a escuchar, a recordar y a sentir juntos.
La celebración comenzó con una alegre tfilá festiva especial por Yom Ha’atzmaut y a las 20:20 horas, dio inicio el acto central donde la Kehilá Ashkenazí abrió sus puertas a toda la comunidad para vivir un Yom Ha’atzmaut que tocó el alma.
La noche contó con la distinguida presencia de la Excma. Embajadora de Israel en México, Einat Kranz Neiger; el Sr. Alberto Romano Jafif, Presidente del Comité Central de la Comunidad Judía de México, recibidos por la Dra. Raquel Feldman, Presidenta de la Comunidad Ashkenazí de México, así como presidentes y líderes de las comunidades e instituciones judías del país, y a cientos de asistentes unidos por una misma celebración.
Al iniciar el acto central, se ofreció un minuto de silencio por los soldados caídos en ocasión de Yom Hazicaron, con la presencia de la organización Un PaSo, madres de soldados que se encuentran realizando su servicio en las FDI.
La Dra. Raquel Feldman, Presidenta de la Comunidad Ashkenazí, ofreció un emotivo mensaje cuyas palabras marcaron el tono de toda la velada. “Esta noche no es una noche cualquiera”, dijo. “Es una noche que nos invita a celebrar y a recordar con el alma.”
Raquel Feldman invitó a los presentes a viajar en el tiempo: al 29 de noviembre de 1947, cuando familias enteras se reunían en silencio alrededor de una radio, “con el corazón contenido entre el miedo y la esperanza”, escuchando cada palabra de aquella transmisión histórica que reconocía el derecho del pueblo judío a regresar a su tierra. Y luego al 14 de mayo de 1948 — el 5 de Iyar de 5708 — cuando, minutos antes de que entrara Shabat, se escucharon las palabras de David Ben Gurión proclamando la independencia de Medinat Israel.
“El nacimiento del Estado de Israel no fue únicamente un acto político”, afirmó la anfitriona de tan espléndido evento. “Fue la materialización de un anhelo que atravesó siglos de exilio, persecución y resistencia. Fue el eco vivo del sueño de Herzl, convertido en realidad.”
La presidenta también reflexionó sobre una de las singularidades más profundas del calendario israelí: la transición en apenas veinticuatro horas del duelo de Yom Hazicaron a la celebración de Yom Ha’atzmaut. “Recordamos y después celebramos, porque de esa manera le damos sentido al sacrificio de todos aquellos que entregaron su vida en defensa de Israel.” Y cerró con una convicción que resonó en el salón: “Israel no es únicamente un Estado. Es nuestro eje espiritual, histórico y existencial. Es el punto de encuentro entre lo que fuimos, lo que somos… y lo que seremos.”
La Embajadora Einat Kranz Neiger reflexionó sobre el significado de este aniversario en un momento histórico complejo, describiendo a Israel como “un milagro histórico, político y humano, construido con sacrificio, esfuerzo y una profunda determinación colectiva.” Reconoció que, desde el 7 de octubre de 2023, “esta reflexión adquiere un significado distinto, más profundo, más complejo y desafiante.”
Con alivio y emoción, compartió una de las noticias más esperadas: que todos los secuestrados han regresado a casa. Y en medio del dolor que aún persiste, subrayó la capacidad de Israel de seguir creando. Destacó que en 2026 se concretó la adquisición de la empresa israelí de ciberseguridad Wiz por parte de Google en una operación de aproximadamente 32,000 millones de dólares — la mayor en la historia de la compañía —, junto con la operación en torno a la empresa Cyera, como evidencia de que Israel “no es solo una historia de supervivencia, sino también una historia de creación.”
La embajadora dirigió palabras especiales a la Comunidad Judía de México: “Ustedes son un puente vivo entre Israel y México, entre la identidad judía y el mundo latinoamericano. Su compromiso, su solidaridad, su amor y su vínculo con Israel son una fuente constante de fortaleza y de orgullo.” Y cerró con una aspiración compartida: “En este día de la Independencia, celebramos no solo lo que hemos alcanzado, sino también aquello a lo que seguimos aspirando: paz, seguridad, prosperidad, fraternidad y esperanza.”
Por su parte, el Sr. Alberto Romano Jafif, Presidente del Comité Central de la Comunidad Judía de México, evocó el largo camino recorrido desde 1948, cuando “se materializó un sueño milenario: el regreso del pueblo judío a su hogar ancestral.” Habló de Israel como un país “pequeño en tamaño, pero inmenso en impacto” y enfatizó lo que representa más allá de sus logros: “la idea de que un pueblo puede mantener viva su identidad a lo largo de miles de años, sin perder su esencia, sin perder su propósito.”
La noche también fue un momento para reafirmar el anhelo de “una paz verdadera y duradera que permita a toda la región vivir con seguridad, con reconocimiento mutuo y con convivencia.
El hilo conductor de toda la velada fue la música. Repasar la historia de Israel a través de sus canciones es recorrer un camino que alterna la fiesta y el llanto, el triunfo y el sacrificio — siempre con la certeza de que el pueblo judío no sólo ha sobrevivido, sino que ha elegido la vida una y otra vez. El público disfrutó de un espectáculo de luces y multimedia, la presencia y el folclor de Anajnu Veatem, y la voz sin igual de la cantante israelí Natale.
Desde aquellas melodías de los años treinta, impregnadas de polvo y utopía, hasta la música de los soldados que partían al frente cantando para darse valor; desde las canciones de los inmigrantes que llegaron sin nada y reconstruyeron todo, hasta lo que hoy suena en Tel Aviv en plena celebración — hay una línea invisible que nos une a todos.
La música no adorna la historia de Israel: es su memoria viva, su latido más profundo. Cantarla juntos durante el evento fue más que una conmemoración. Fue, como dijo Raquel Feldman al abrir la velada, “una experiencia, un reencuentro a través de la historia de Medinat Israel y de la alegría de su música para seguir construyendo el futuro.”
El evento cerró con un rico falafel que logró dar el ambiente israelí y la Arkada en el espléndido auditorio del Colegio Tarbut que sirvió de sede para el festejo.
¡Jag Sameaj! ¡Am Israel Jai!