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Jerusalén. En un acto cargado de simbolismo histórico y mensajes de firmeza militar, el Primer Ministro de Israel, Benjamín Netanyahu, anunció oficialmente el cambio de nombre de la estratégica Ruta 60, que a partir de ahora se conocerá como "El Camino de la Biblia". Durante su discurso en Gush Etzion, el mandatario vinculó el pasado bíblico de la región con la situación geopolítica actual, aprovechando el escenario para fijar la postura de su gobierno respecto a la presencia militar en el sur de Líbano y el conflicto con Irán.
La Ruta 60 es una de las arterias viales más importantes de la región, ya que conecta de norte a sur el territorio, pasando por ciudades clave como Jerusalén y Hebrón. Para Netanyahu, este renombre no es un simple cambio de nomenclatura, sino una reafirmación de soberanía. El mandatario declaró que no se trata de una carretera pavimentada con asfalto, sino con memoria, fe y promesa, asegurando que el pueblo de Israel ha regresado a casa para quedarse para siempre. Con estas palabras, buscó apelar a la identidad nacional y al derecho histórico, conectando directamente a los patriarcas bíblicos con los soldados actuales de las Fuerzas de Defensa de Israel, a quienes definió como la "Generación de la Victoria".
Más allá del simbolismo histórico, el discurso incluyó definiciones clave sobre la política de seguridad exterior de Israel, particularmente en la frontera norte. Netanyahu fue categórico al señalar que la seguridad de las comunidades del norte del país depende exclusivamente de la presencia militar en territorio libanés. Afirmó que es un requisito indispensable mantener la zona de seguridad en el sur de Líbano y aseguró que las tropas israelíes no se retirarán de dicha zona mientras las necesidades de seguridad del país lo exijan, definiendo este perímetro como la barrera necesaria para proteger a los ciudadanos de los terroristas de Hezbolá.
El mandatario aprovechó la oportunidad para hacer un balance de los logros militares recientes frente a lo que denomina el "Eje del Mal" liderado por Teherán. Entre los puntos más destacados, afirmó que Israel actualmente mantiene el control de más del 60 por ciento del territorio de la Franja de Gaza y atribuyó el freno al desarrollo de armas nucleares iraníes al éxito de dos grandes operaciones recientes: Operation Rising Lion y Operation Roaring Lion. Asimismo, hizo hincapié en la importancia de mantener y preservar la alianza estratégica con Estados Unidos, agradeciendo el apoyo de Washington en el frente de batalla. El primer ministro concluyó reiterando que el objetivo supremo que lo ha guiado es que Irán no tenga armas nucleares, algo que prometió no sucederá mientras esté en el cargo.
Este discurso funciona como una declaración de intenciones a doble banda. Por un lado, consolida una narrativa interna de arraigo territorial y resiliencia histórica de cara a la población civil. Por el otro, envía un mensaje geopolítico contundente a la comunidad internacional y a sus adversarios regionales: Israel no planea ceder terreno en sus fronteras mientras considere que su seguridad nacional está en juego.