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Comunicación Kehilá
En un acto de profunda solemnidad, la Comunidad Ashkenazí de México llevó a cabo la ceremonia conmemorativa de Yom Hashoá en el Monumento en honor a las víctimas del Holocausto, ubicado en el Panteón Israelita de Constituyentes.
Como cada año, este espacio se convirtió en un punto de encuentro para la memoria colectiva, donde generaciones se reunieron no solo para recordar a los seis millones de judíos asesinados durante la Shoá, sino para reafirmar el compromiso irrenunciable de mantener viva su memoria.
La Dra. Raquel Feldman, Presidenta de la Comunidad Ashkenazí de México, ofreció un mensaje central de gran profundidad ética y espiritual, en el que subrayó que recordar no es un acto pasivo, sino una responsabilidad activa.
“Recordar no es un acto pasivo. Es un ejercicio moral, una responsabilidad histórica y una forma de resistencia”, expresó, al tiempo que enfatizó que cada vida arrebatada durante la Shoá constituye un llamado permanente a la conciencia del mundo.
En su discurso, Raquel Feldman advirtió sobre la vigencia del antisemitismo en la actualidad, señalando que no se trata de un fenómeno del pasado, sino de una amenaza latente que resurge bajo nuevas formas.
“El resurgimiento de discursos de odio en distintas partes del mundo, y desafortunadamente también en nuestro país, nos confronta con una verdad incómoda pero urgente: la historia no está tan lejos como quisiéramos pensar”, afirmó.
Retomando el mandato bíblico —“Zajor et asher asá lejá Amalek… lo tishkaj”—, la Dra. Feldman destacó que la memoria no solo implica recordar, sino actuar con conciencia, identidad y firmeza frente a las manifestaciones contemporáneas del odio.
Asimismo, subrayó la capacidad histórica del pueblo judío para transformar el dolor en fortaleza, recordando que la resiliencia no es casual, sino resultado de una herencia espiritual profundamente arraigada.
En este contexto, hizo referencia al papel fundamental del Estado de Israel como garante de la continuidad del pueblo judío, especialmente en momentos en los que enfrenta desafíos que ponen a prueba su seguridad y esencia.
“Recordar la Shoá es también reafirmar quiénes somos”, concluyó, invitando a que la conmemoración trascienda el duelo y se convierta en un acto de reafirmación colectiva.
Durante la ceremonia también hicieron uso de la palabra el Dr. Aaron Gilbert, hijo de sobreviviente, quien aportó una perspectiva profundamente personal sobre la memoria heredada, así como el Sr. Luis Opatowsky, quien ofreció un mensaje de fuerte carga histórica y emocional.
En su intervención, Opatowsky recordó la magnitud de la tragedia:
“Seis millones de nuestros hermanos —hombres y mujeres— y un millón y medio de niños fueron asesinados por la maquinaria nazi y sus colaboradores”.
Sus palabras evocaron no solo la devastación de la Shoá, sino también la soledad histórica del pueblo judío frente a la indiferencia del mundo.
“Estábamos solos”, afirmó, para después contrastarlo con la realidad actual, destacando la existencia del Estado de Israel como un punto de inflexión en la historia judía.
Al mismo tiempo, advirtió sobre el resurgimiento del antisemitismo y el antisionismo, subrayando que, aunque los desafíos persisten, el pueblo judío hoy se encuentra fortalecido y con una presencia consolidada a nivel internacional.
El momento más conmovedor de su mensaje llegó al evocar la voz de los sobrevivientes:
“No sé cómo sobreviví. Nunca pensé en el mañana… y hoy sigo aquí”.
La ceremonia concluyó en un ambiente de silencio respetuoso y reflexión profunda, reafirmando que la memoria no es únicamente un vínculo con el pasado, sino una responsabilidad activa hacia el presente y el futuro, sobre todo al estar ahí presentes jóbenes alumnos de los colegios de nuestra red judía como lo son Olamí Ort, Tarbut y Yavne.
Porque mientras la memoria permanezca viva, el legado de quienes perecieron en la Shoá seguirá iluminando la conciencia del mundo.
Am Israel Jai.