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En medio de uno de los periodos más complejos y decisivos para el Estado de Israel desde su fundación, el primer ministro Benjamin Netanyahu realizó una declaración que vuelve a colocar en el centro del debate nacional la relación entre el estudio de la Torá, la identidad jaredí y el servicio militar.
Durante una visita realizada este jueves a la Brigada Hasmonea de las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI), en el Valle del Jordán, Netanyahu afirmó que “quienes no estudian Torá deben enlistarse”, al tiempo que subrayó la necesidad de preservar la identidad religiosa de los jóvenes ultraortodoxos que ingresan al ejército.
La visita estuvo acompañada por el presidente del Comité de Asuntos Exteriores y Defensa de la Knéset, Boaz Bismuth, y representa un mensaje político y social de gran relevancia en un momento en que Israel continúa enfrentando un escenario bélico en múltiples frentes y una creciente discusión interna sobre la distribución equitativa de las responsabilidades nacionales.
“Respeto el mundo de la Torá porque generaciones de mis antepasados y de los suyos preservaron la herencia de Israel mediante el estudio”, expresó Netanyahu ante los soldados. “Pero quienes no estudian Torá deben enlistarse. Y cuando se enlistan, se les debe permitir entrar como jaredíes y salir como jaredíes.”
Las palabras del mandatario reflejan un delicado equilibrio entre dos pilares fundamentales de la sociedad israelí contemporánea: la continuidad espiritual del pueblo judío y la necesidad de fortalecer la defensa nacional en tiempos de guerra.
La Brigada Hasmonea, creada como un marco adaptado para soldados jaredíes, busca precisamente tender ese puente históricamente complejo entre el universo religioso ultraortodoxo y el servicio militar. El modelo procura garantizar condiciones compatibles con un estilo de vida estrictamente religioso, incluyendo alimentación kosher mehadrín, horarios de estudio de Torá y separación adecuada conforme a las normas comunitarias.
Netanyahu definió a los integrantes de la brigada como “los nuevos hasmoneos”, evocando a la dinastía judía que lideró la revuelta macabea en el siglo II antes de la era común y que simboliza hasta hoy la defensa de la identidad judía frente a las amenazas externas.
“Ustedes continúan el legado de los hasmoneos”, señaló. “Poder estudiar Torá y servir; mantener una vida religiosa jaredí y servir; sostener la espada de David y servir, y también estudiar… eso es precisamente lo que nos fortalece más que cualquier otra cosa.”
El discurso adquiere especial significado debido a la histórica tensión existente en Israel respecto al reclutamiento de jóvenes jaredíes. Durante décadas, amplios sectores ultraortodoxos recibieron exenciones militares bajo el argumento de dedicarse al estudio religioso de tiempo completo. Sin embargo, el prolongado conflicto regional y las crecientes necesidades operativas del ejército han intensificado el debate sobre la participación de todos los sectores de la sociedad en la defensa del país.
Netanyahu aseguró percibir “un gran aumento” tanto en el enlistamiento como en el deseo de defender al Estado de Israel dentro de sectores tradicionalmente alejados del servicio militar.
“Estamos en medio de una guerra en siete frentes”, advirtió el primer ministro. “Tenemos logros monumentales, aunque aún no hemos terminado. Pero esos logros provienen primero de la fe, del espíritu, y también del poder, de la tecnología y de las armas. Aunque al final —o mejor dicho, al principio— todo nace del espíritu hasmoneo.”
Por su parte, Boaz Bismuth calificó el proceso como “una verdadera revolución”, destacando que en la base militar “la Torá y el uniforme se conectan”.
“Nuestros dos mayores valores son la Torá que nos trajo hasta aquí y las FDI que nos protegen”, afirmó el legislador. “Esta revolución no puede detenerse.”
Las declaraciones ocurren en un contexto político particularmente sensible, ya que el tema del reclutamiento jaredí continúa generando tensiones entre la Suprema Corte, el gobierno israelí y los partidos religiosos de la coalición. Mientras algunos sectores exigen igualdad absoluta en el servicio militar, otros sostienen que el estudio de la Torá constituye también una forma esencial de protección espiritual para el pueblo judío.
La Brigada Hasmonea emerge así no solo como una unidad militar, sino como un experimento social y simbólico que intenta reconciliar dos visiones históricamente distantes dentro de la identidad israelí moderna: la del Beit Midrash y la del uniforme militar.
En tiempos de guerra y profundas divisiones internas, el gobierno israelí parece apostar a que ambas puedan coexistir sin renunciar a la esencia de ninguna de las dos.