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El primer ministro de Israel, Benjamín Netanyahu, inauguró este martes la nueva Línea Ferroviaria Oriental de Israel, un ambicioso proyecto de infraestructura que busca transformar la movilidad nacional, descongestionar la saturada ruta costera y conectar de manera más eficiente el norte y el sur del país.
La ceremonia se llevó a cabo en la estación Samaria-Tayibe, en presencia de la ministra de Transporte, Miri Regev, autoridades ferroviarias y representantes regionales. La nueva línea forma parte del denominado “Eastern Railway Project”, considerado uno de los desarrollos ferroviarios más importantes de Israel en las últimas décadas.
Durante su discurso, Netanyahu afirmó que esta nueva vía representa “una noticia inmensa para los ciudadanos de Israel”, al ofrecer una alternativa paralela a la congestionada ruta costera y permitir la separación entre trenes de carga y trenes de pasajeros.
“El cambio será significativo tanto para las comunidades del oeste como del este del país, para todos nuestros ciudadanos, judíos y árabes por igual”, declaró el mandatario, subrayando que el proyecto impulsará el desarrollo económico y urbano en amplias zonas del territorio israelí.
Netanyahu también utilizó el acto para reiterar su visión de largo plazo respecto al transporte nacional. Señaló que el nuevo trazado ferroviario es apenas una etapa dentro de un proyecto mucho más amplio que aspira a unir Kiryat Shmona, en el extremo norte, con Eilat, en el sur, mediante trenes de alta velocidad.
Incluso adelantó la posibilidad futura de desarrollar un “tren bala subterráneo” que conecte Karmiel con Beer Sheva “en cuestión de minutos”, como parte de una transformación integral del sistema de transporte israelí.
La Línea Oriental tiene además una relevancia estratégica. De acuerdo con información oficial de Israel Railways el proyecto contempla aproximadamente 64 kilómetros de nuevas vías ferroviarias, estaciones modernas y conexiones logísticas que permitirán aumentar considerablemente la capacidad de transporte de mercancías sin afectar el tráfico de pasajeros.
Especialistas en infraestructura consideran que la obra tendrá un fuerte impacto económico en ciudades periféricas y zonas industriales, al mejorar la conectividad nacional y reducir tiempos de traslado.
La inauguración ocurre además en un contexto particularmente complejo para Israel, marcado por tensiones de seguridad y los efectos de la guerra en Gaza. Netanyahu hizo referencia a ello durante su intervención al señalar que el gobierno continuó ejecutando proyectos estratégicos “a pesar de la guerra y de una situación extremadamente compleja”.
El proyecto ferroviario forma parte de la política de infraestructura impulsada por sucesivos gobiernos israelíes para descentralizar la economía, fortalecer las regiones periféricas y reducir la dependencia vehicular en uno de los países con mayor densidad de tráfico del Medio Oriente.