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Nueva tecnología para el diagnóstico temprano del Alzheimer

Un avance científico israelí permite detectar los primeros agregados tóxicos asociados con la enfermedad, mucho antes de que los métodos de diagnóstico actuales puedan identificarlos, abriendo la puerta a tratamientos más oportunos y personalizados.

La enfermedad de Alzheimer representa uno de los mayores desafíos médicos y sociales del siglo XXI. Más de 55 millones de personas viven actualmente con algún tipo de demencia en el mundo y se estima que entre el 60 y el 70% de los casos corresponden al Alzheimer. Sin embargo, uno de los principales obstáculos para combatir la enfermedad sigue siendo el mismo: cuando aparecen los primeros síntomas de pérdida de memoria, el daño cerebral ya ha avanzado durante muchos años.

Un equipo internacional de investigadores, con participación fundamental de la Universidad Bar-Ilan, en Israel, dio a conocer un hallazgo que podría cambiar este panorama. Científicos liderados por el profesor Shai Rahimipour desarrollaron una innovadora tecnología capaz de detectar una de las primeras manifestaciones biológicas del Alzheimer, invisible para las pruebas diagnósticas utilizadas actualmente.

Los resultados fueron publicados en la prestigiosa revista científica Alzheimer’s & Dementia: The Journal of the Alzheimer’s Association, en un trabajo realizado conjuntamente con investigadores de la Escuela de Medicina Icahn del Hospital Mount Sinai, en Nueva York, así como colaboradores de Canadá.

Durante décadas, el diagnóstico del Alzheimer se ha basado principalmente en la detección de placas de beta amiloide mediante estudios de tomografía por emisión de positrones (PET). Sin embargo, numerosos investigadores consideran que esas placas aparecen cuando el proceso neurodegenerativo ya lleva años desarrollándose.

Hoy la atención científica se centra en unas estructuras mucho más pequeñas conocidas como oligómeros solubles de beta amiloide, diminutos agregados proteicos que se consideran altamente tóxicos para las neuronas y que podrían desencadenar la enfermedad mucho antes de la aparición de las placas tradicionales.

El problema es que estos oligómeros prácticamente no pueden visualizarse con la tecnología diagnóstica disponible, razón por la cual han permanecido ocultos para la medicina clínica.

Para resolver este desafío, el profesor Rahimipour y su equipo del Departamento de Química de la Universidad Bar-Ilan desarrollaron una familia de péptidos cíclicos diseñados específicamente para unirse a estos oligómeros tóxicos, sin adherirse a las placas de mayor tamaño.

Marcados con moléculas fluorescentes o con cobre radiactivo, estos compuestos permiten localizar los oligómeros directamente en el tejido cerebral y podrían convertirse en una nueva generación de agentes de imagen molecular para estudios PET.

Para comprobar la eficacia de esta tecnología, investigadores del Hospital Mount Sinai utilizaron un modelo experimental de ratón que desarrolla oligómeros solubles sin formar las placas características del Alzheimer.

Gracias a las sondas moleculares creadas en Bar-Ilan fue posible identificar estos agregados y demostrar que alteran el funcionamiento de las mitocondrias —las estructuras encargadas de producir energía para las neuronas— y deterioran la comunicación entre las células nerviosas incluso antes de que aparezcan signos evidentes de inflamación cerebral.

Estos hallazgos refuerzan la hipótesis de que el daño neuronal comienza mucho antes de que los pacientes presenten síntomas clínicos.

El descubrimiento adquiere especial relevancia en un momento en que medicamentos como Lecanemab y Donanemab han comenzado a modificar el tratamiento del Alzheimer.

Actualmente, la respuesta de estos fármacos se evalúa principalmente mediante biomarcadores relacionados con las placas de amiloide. Sin embargo, los investigadores consideran que monitorear directamente los oligómeros permitiría conocer con mucha mayor precisión la evolución de la enfermedad y la eficacia real de las terapias.

En otras palabras, la nueva tecnología podría servir tanto para diagnosticar antes como para evaluar mejor los tratamientos disponibles.

El desarrollo científico ya comenzó su transición hacia la medicina aplicada.

El equipo del profesor Rahimipour creó la empresa biotecnológica ApexBio, encargada de llevar esta plataforma a la práctica clínica mediante el desarrollo de herramientas diagnósticas y terapéuticas. Actualmente realiza estudios preclínicos avanzados con la meta de iniciar ensayos clínicos en humanos y busca una nueva ronda de financiamiento para acelerar el proyecto.

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Un cambio de paradigma

Aunque todavía queda camino por recorrer antes de que esta tecnología llegue a los hospitales, el estudio representa un paso importante hacia un cambio de paradigma en la investigación del Alzheimer.

En lugar de concentrarse únicamente en las placas visibles que aparecen en etapas relativamente avanzadas, la comunidad científica dirige cada vez más su atención a los procesos moleculares iniciales que podrían desencadenar la enfermedad décadas antes de los primeros olvidos.

Si futuras investigaciones confirman estos resultados, herramientas como la desarrollada en la Universidad Bar-Ilan podrían hacer posible un diagnóstico mucho más temprano, permitir intervenciones preventivas antes de que ocurra un daño cerebral irreversible y abrir una nueva etapa en la lucha contra una enfermedad que afecta a millones de familias en todo el mundo.

 

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