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Palabras de Silvia Cherem manifestación en solidaridad con Israel

Como mexicana judía, como feminista, como mujer que educa en el bien y que cree en la decencia y la paz, ocupo este espacio para dirigirme a los mexicanos.

Si quieres la paz, y me refiero, sobre todo a quienes se manifiestan apoyando al pueblo palestino, cuyas reivindicaciones son, sin duda, justas. Si realmente quieres la paz, no puedes jugar a la “neutralidad” frente al terrorismo de Hamás, porque su único deseo, como lo dice su carta fundacional, es la aniquilación de Israel y del pueblo judío, la destrucción de los valores de Occidente.

Hamás no aspira a una reivindicación nacional. Hamás no apela a la paz. Hamás no sólo mata a judíos, también abusa del pueblo palestino y destruye sus aspiraciones, los condena a ser víctimas de un sistema opresor y barbárico, porque, con los millones de dólares que el mundo occidental y el árabe les brindan a sus dirigentes, supuestamente para construir bienestar, ellos adoctrinan, convierten en yihadistas a sus niños, los usan como escudo humano, lanzan misiles y promueven el terrorismo.

Si eres de izquierda o liberal, si eres un ciudadano libre, no puedes seguir desinformado. Israel se retiró de Gaza desde 2005 y les dejó a los palestinos toda la infraestructura para construir su futuro nacional. Es inmoral seguir justificando lo sucedido el 7 de octubre con el añejo discurso del opresor y del oprimido; no hay explicación para apoyar a terroristas que secuestran y mantienen como rehenes a inocentes, que asesinan sin escrúpulos, que aplastan al disidente y que han protagonizado las páginas más negras de nuestra historia, como también lo hicieron con el ataque a las Torres Gemelas.

Si crees en Dios, sabes que no se puede ultrajar el nombre de Dios, que ninguna religión que se precie de serlo, ninguna, pide matar, torturar o secuestrar en “el nombre de Dios”.

Si eres padre o madre de familia, si sabes lo que es correcto y lo que es incorrecto, no puedes, no debes guardar silencio frente al terrorismo, porque Hamás quemó a niños vivos, a otros los decapitó, a muchos más los torturó, estranguló y asesinó frente a sus padres. Hubo también papás y mamás cuya última mirada fue el horror ante la crueldad con la que aniquilaron a sus hijos. Hamás arrancó la inocencia de una generación entera con un nivel de saña jamás antes vista. Además, la agonía sigue, porque tienen secuestrados a pequeñitos que, hasta ayer, le sonreían a la vida, como los tuyos.

Si eres mujer, no puedes mantenerte neutral frente a Hamás porque sus “mártires”, como les llaman, ultimaron a mujeres a mansalva y violaron multitudinariamente a decenas de niñas y jovencitas que hicieron prisioneras, grabando sus cuerpos semidesnudos como si fueran sus trofeos. Las mujeres secuestradas seguramente hoy están viviendo un infierno.

Si crees en la libertad de la mujer no puedes apoyar a grupos yihadistas, porque ellas son sometidas y obligadas a ser invisibles, condenadas a no tener voz. A Mahsa Amini la mataron a golpes en Irán, país que financió el terror de Hamás en Gaza, simplemente por no llevar bien puesto su hijab, su velo, como dictan las normas de los ayatolas y del Talibán.

Si respetas la diversidad sexual, no puedes apoyar a Hamás porque no tolera y extermina esa opción de vida.

Si eres periodista y quieres mantenerte objetivo, no puedes validar la versión del asesino, como no lo harías dándole el micrófono a un narcotraficante o a un feminicida. Si tienes sentido moral y un compromiso real con la verdad, deberías de cuestionar y verificar las narrativas de los terroristas antes de publicarlas. No es ético partir de preconcepciones para justificar lo injustificable.

Israel no inició esta guerra, nunca la hubiera querido. Israel está hoy unido en una sola voz, en el clamor de un pueblo que desea la paz y que no quiere muertos judíos, ni festeja ni festejará jamás la muerte de inocentes palestinos.

Si crees en la democracia y la libertad, si crees en la decencia, la moral y la bondad, si sueñas con la paz y con un mejor futuro para este mundo, no

legitimes a los grupos terroristas que buscan transformar, mediante crímenes de lesa humanidad, al Medio Oriente y al mundo entero, en aras de imponer un califato donde sólo rijan las leyes del fundamentalismo islámico.

A ti, México, con todo el respeto y el amor que te tengo, te pido que te pronuncies por lo que es correcto y moral: la condena al terrorismo y la exigencia de que los más de doscientos rehenes regresen con vida a sus hogares. Entre ellos los mexicanos Ilana y Orión, este último un DJ que, como cientos de jóvenes bailaba, irónicamente, por la paz.

Apelo también a que, en el afán de construir un mejor mañana, en México y en el mundo se dejen atrás los prejuicios contra el judío, y por supuesto también contra el musulmán de buena fe, que, como nosotros, está sufriendo con pasmo y dolor esta nueva página de crueldad y barbarie.

Muchas gracias. Am Israel Jay.

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