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El Consejo de Seguridad de la ONU aprobó el miércoles una resolución que condena los ataques de Irán, un hecho poco común para el régimen de Teherán, que durante años ha logrado expandir su influencia en Oriente Medio sin enfrentar una censura internacional contundente.
Durante décadas, milicias y grupos armados respaldados por Irán han llevado a cabo ataques en diferentes países de la región. El propio Irán también ha realizado operaciones directas, como el ataque con drones y misiles de crucero contra Arabia Saudita en 2019. Además, el régimen ha sido vinculado a asesinatos y conspiraciones en Europa. A pesar de ello, rara vez enfrentó sanciones o condenas firmes a nivel internacional.
Sin embargo, el escenario parece haber cambiado.
Tras los recientes ataques contra Estados Unidos e Israel, Irán lanzó en los últimos doce días miles de drones y misiles de crucero contra varios países de Oriente Medio. La escalada provocó una fuerte reacción internacional, especialmente de los países árabes.
Según reportó Arab News, la Resolución 2817, presentada por Baréin en nombre del Consejo de Cooperación del Golfo, fue copatrocinada por 135 países, lo que representa una de las mayores muestras de apoyo a una resolución del Consejo de Seguridad en los últimos años.
Este respaldo constituye un importante logro diplomático para los países del Golfo.
La resolución condena los ataques iraníes con misiles y drones contra los estados del Golfo y Jordania. De los miembros del Consejo de Seguridad, trece votaron a favor, mientras que Rusia y China se abstuvieron.
Aunque ambos países mantienen relaciones cercanas con Irán, su decisión de no apoyar al régimen también refleja el creciente aislamiento internacional de Teherán.
El texto aprobado por el Consejo de Seguridad condena “de manera inequívoca y en los términos más enérgicos” los ataques iraníes, calificándolos como violaciones del derecho internacional.
La resolución también exige que Irán detenga sus ataques y reafirma el derecho de los países afectados a defenderse en caso de nuevas agresiones.
Además, el documento hace referencia a una resolución previa de 1984, cuando Irán fue criticado por atacar embarcaciones comerciales durante el conflicto conocido como la “guerra de los petroleros”.
La nueva resolución también aborda la libertad de navegación, un tema clave en la región. Irán ha amenazado en varias ocasiones con cerrar el estrecho de Ormuz, una de las rutas marítimas más importantes para el comercio mundial. Asimismo, los hutíes en Yemen, aliados de Irán, podrían intentar bloquear el estrecho de Bab al-Mandeb, entrada estratégica al mar Rojo.
El apoyo de 135 países a la resolución refleja el creciente aislamiento diplomático de Irán.
Diversos líderes internacionales subrayaron la importancia de proteger las rutas comerciales y la estabilidad regional. Jerome Bonnafont, representante permanente de Francia ante la ONU, afirmó que la resolución envía “una señal clara al condenar los ataques indiscriminados de Irán contra sus vecinos”.
Por su parte, el embajador de Israel ante la ONU, Danny Danon, declaró que Teherán está actuando por desesperación ante el agotamiento de la paciencia internacional.
“El régimen de Teherán intenta exportar terror y destrucción, pero incluso el Consejo de Seguridad está perdiendo la paciencia con la agresión iraní”, señaló.
China también condenó los ataques contra civiles y objetivos no militares. No obstante, el embajador chino ante la ONU, Fu Cong, sostuvo que para evitar una mayor escalada Estados Unidos e Israel deben detener sus operaciones militares.
Durante años, Irán expandió su influencia apoyando milicias y grupos armados en Irak, Yemen, Líbano, Gaza y Cisjordania. Estas fuerzas han atacado a Estados Unidos, Israel, Jordania, Emiratos Árabes Unidos y Arabia Saudita, entre otros países.
La influencia iraní también se extendió a otras regiones, incluyendo Europa, Turquía, Asia y Sudamérica, mediante redes políticas, militares y logísticas.
Durante mucho tiempo, muchos países evitaron confrontar directamente a Teherán, incluso cuando Irán lanzaba misiles o drones contra países vecinos o traficaba armas a distintos conflictos regionales.
Sin embargo, los acontecimientos recientes sugieren que la etapa en la que el régimen iraní actuaba sin enfrentar consecuencias podría estar llegando a su fin.
Un símbolo de aquella época ocurrió en 2016, cuando el entonces presidente iraní Hassan Rouhani visitó Italia y las autoridades decidieron cubrir estatuas desnudas en un museo para evitar ofenderlo.
Hoy, ese tipo de gestos diplomáticos parecen cada vez más lejanos.
Incluso figuras como el exministro de Asuntos Exteriores iraní Javad Zarif, que durante años viajaba por Europa reuniéndose con líderes internacionales, ya no gozan del mismo clima de recepción.
La reciente guerra y la resolución de la ONU sugieren que Irán enfrenta ahora un escenario internacional mucho menos tolerante con su política regional.
Fuente: The Jerusalem Post – Israel News