Arvit: 19:15
Shajarit: 9:00
Minja: 18:15
Tu Bishvat, el día quince del mes hebreo de Shevat (2 de febrero 2026), es una de esas fechas del calendario judío que parecen sencillas en su forma, pero profundamente simbólicas en su esencia. Conocido como el “Año Nuevo de los Árboles”, esta festividad marca un punto de inflexión agrícola, espiritual y humano: nos invita a observar el ciclo de la naturaleza y, al mismo tiempo, a reflexionar sobre nuestras propias raíces, nuestro crecimiento y nuestra responsabilidad con el entorno.
En su origen, Tu Bishvat no fue concebido como una celebración festiva, sino como una fecha técnica dentro del calendario agrícola del antiguo Israel. Se estableció como el momento a partir del cual se contaba la edad de los árboles para fines legales y rituales, especialmente en relación con los diezmos y las ofrendas de los frutos.
Los sabios determinaron esta fecha porque, hacia mediados del mes de Shevat, la mayor parte de las lluvias invernales ya habían caído en la tierra de Israel. A partir de entonces, la savia comienza a ascender por los troncos, preparando a los árboles para un nuevo ciclo de fructificación. En otras palabras, aunque el paisaje aún parezca invernal, la vida ya está en movimiento bajo la superficie.
Con el tiempo, Tu Bishvat trascendió su función agrícola y adquirió un significado espiritual y cultural más amplio:
El judaísmo ha comparado desde siempre al ser humano con un árbol del campo. No es una analogía casual. Ambos comparten procesos vitales que requieren tiempo, cuidado, paciencia y entorno favorable.
Un árbol no crece de un día para otro. Necesita:
Lo mismo ocurre con la vida humana. Nuestros valores, conocimientos, afectos y decisiones son el resultado de años de nutrición emocional, cultural y espiritual.
Así como un árbol fuerte puede ofrecer sombra y frutos, una persona arraigada en principios sólidos puede convertirse en fuente de apoyo y generosidad para los demás.
Si el tronco representa lo visible de nuestra vida —lo que mostramos al mundo—, las raíces simbolizan todo aquello que nos sostiene en silencio:
Las raíces no compiten por protagonismo; trabajan en la profundidad, donde nadie las ve. Sin embargo, cuanto más profundas son, más capaz es el árbol de resistir tormentas.
Esta imagen ofrece una de las metáforas más bellas de Tu Bishvat:
no hay crecimiento auténtico sin conexión con nuestras raíces. La modernidad nos impulsa hacia adelante, pero nuestra fortaleza proviene de aquello que recordamos, honramos y preservamos.
Tu Bishvat como invitación personal
Esta festividad nos propone hacer una pausa y preguntarnos:
El árbol nos enseña que cada etapa tiene su tiempo. Hay periodos de aparente quietud que en realidad preparan la renovación. Tal como sucede en la naturaleza, también en nosotros la transformación comienza en lo invisible.
Tu Bishvat nos recuerda que incluso en los momentos en que todo parece detenido, la vida continúa su curso silencioso. Bajo la tierra, las raíces siguen extendiéndose. Dentro del tronco, la savia se prepara para florecer.
Así también ocurre con las personas y las comunidades: cada acto de memoria, cada gesto de bondad, cada palabra de enseñanza es una semilla que, tarde o temprano, dará fruto.
Celebrar Tu Bishvat es reconocer que somos parte de un ciclo mayor, donde el pasado nutre el presente y el presente construye el futuro.
Porque, al final, como los árboles, no solo estamos llamados a crecer, sino a dar sombra, ofrecer frutos y sostener vida alrededor nuestro. 🌱