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Volkswagen busca darle un nuevo rumbo a su planta de Osnabrück, en el noroeste de Alemania, ante el próximo cierre de sus líneas de producción de vehículos. El fabricante alemán informó que analiza convertir las instalaciones en un centro dedicado a la fabricación de equipos y componentes para sistemas de defensa aérea destinados al mercado europeo.
El proyecto contempla la participación de Rafael Advanced Defense Systems, empresa israelí especializada en tecnología militar, mientras que la operación de la planta quedaría en manos de Aurelius Capital, con sede en Tel Aviv, y del estado alemán de Baja Sajonia, accionista relevante de Volkswagen.

La producción de automóviles en Osnabrück está prevista para concluir en 2027, una decisión adoptada por Volkswagen debido a la caída de la demanda y a la presión que enfrenta el sector automotriz europeo. El posible giro hacia la industria de defensa permitiría conservar parte de la actividad industrial y aprovechar la experiencia de los trabajadores y la infraestructura existente.
La compañía considera que el acuerdo podría convertirse en una referencia para encontrar nuevas funciones a otras instalaciones alemanas que atraviesan una situación similar. Volkswagen enfrenta un amplio proceso de reestructuración marcado por elevados costos, menor demanda de vehículos eléctricos y una competencia cada vez más fuerte de fabricantes chinos.
El grupo también ha pactado con los sindicatos una reducción de alrededor de 50 mil puestos de trabajo adicionales, que se suman a los recortes previamente contemplados y elevan a cerca de 100 mil los empleos que podrían desaparecer durante los próximos años.
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Desde Aurelius han destacado que Osnabrück cuenta con personal experimentado, procesos industriales especializados y una infraestructura que podría adaptarse a actividades relacionadas con tecnología de defensa. Entre las áreas de interés del grupo inversor también figuran la ciberseguridad, los drones y las tecnologías satelitales.
El posible cambio de giro refleja una tendencia que comienza a ganar terreno en Alemania: utilizar fábricas industriales que han perdido carga de trabajo para atender la creciente demanda del sector de defensa europeo. Empresas de otras ramas de la industria también estudian alternativas similares mientras Europa busca ampliar sus capacidades de producción militar.